Crear un niño montessori 

Muchas veces cuando voy al colegio de mi hijo y me pongo a observar los niños jugando me pregunto cómo puedo crear un niño por la filosofía montessori.

No es algo fácil. Ya llevamos tres años en este camino, de manera casi solitaria (no tengo amigas cercanas que sigan el método, solo por internet, y a veces quedo con algunas en cursos). Leer, estudiar, observar a una misma no es tan difícil que estar en un mundo tan distinto de todo lo que crees.

A veces observo madres que no estimulan la autonomía, dando bocadillos a los niños en la boca, otras gritan e insultan a sus hijos (“es que eres tonto”), y otras se exiben de que sus hijos hacen los deberes perfectamente, saben leer con 5 años, o que sacan sobresalientes. Es un mundo que no me siento para nada identificada.

Y eso no sería problema si bastara hacer la técnica del “por aquí me entra y por aquí me sale”, pero no es tan sencillo porque, al fin y al cabo, mi hijo está con niños creados así.

Una vez, estábamos en la fiesta de fin de curso del cole, Izan entonces tenía 3 años y medio. Mientras todos los niños fueron jugar al fútbol, él se quedó en el suelo, investigando la tierra y las hojas secas. Fue una actitud muy de niño montessori, que me dejó maravillada. Pero nunca más tuvimos momentos así en su colegio, en las otras fiestas siguientes, él fue jugar con sus amigos y no se interesó en investigar más. A mi marido le gustó, dijo “por fin se socializa”. A mí me ha dado un poco de dolor. Sentí que mi pequeño investigador está desapareciendo.

Es muy difícil crear un niño montessori en un medio tan “mainstream”. Al menos intento que, en casa, con nosotros, cuando vamos por la calle, que él siga con su curiosidad natural. Sé que a medida que crecen los niños desean ser más como sus amigos para sentirse parte del grupo y no puedo evitarlo. Lo único que me resta es aprovechar nuestros momentos a solas.

Una vez, leí en un grupo de Facebook que eso también pasa con los niños que frecuentan colegios montessori. A veces ellos también tienen dificultades con familiares que no están de acuerdo con la filosofía. Eso me ha hecho sentirme mejor, no estoy tan sola en esta marea!

Al fin y al cabo quizás crear un hijo montessori no es tan distinto de crear un hijo con unos valores, especialmente en este 2016 cuando la sociedad está tan enferma y vacía.