Problemas de lectoescritura: nuestra experiencia 

Hace mucho que no escribo en el blog, como siempre el trabajo y la correría del dia a dia han pasado factura, pero también hubo un motivo a más: Izan tiene problemas de lectoescritura.

Pensé mucho si escribir o no escribir sobre esto. A princípio no quise, pues es un tema privado nuestro y me parecía exponer a mi hijo. Pero luego pensé que ocultar esta experiencia seria una oportunidad de ayudar a alguien desperdiciada, por eso decidi escribir, aunque exponiendo a mi hijo quizás pero con esperanzas de ayudar a alguien que viva lo mismo del otro lado de la pantalla.

Izan empezó primero de Primaria sin saber leer y eso no era una preocupación pues entendemos que los niños no estan obligados a saber a leer en primero. Es verdad que algunos niños de su clase leen muy bien y otros no tan bien, pero sí sabían leer, e Izan era uno de los pocos que no sabía.

Cuando hubo la primera tutoría, su profesor dijo que estaba trabajando con Izan pero que no estaba siendo fácil y pidió nuestra ayuda, pasando algunas hojas de fichas para leer en casa. Mi marido se puso con Izan dos o tres veces a la semana, con el tiempo notamos que él ya leía algo, aunque muy mal, pero no dimos importancia. “Está aprendiendo, ya lo hará mejor” pensamos. Izan entonces tenía 5 años aun pues cumple en diciembre. A parte de eso, es bilingüe, lo que “retrasa” el proceso de lectoescritura en muchos casos.

Tras entregar las notas en las Navidades, el profesor ha vuelto a hablar con nosotros en privado, pues la nota de Lengua era muy baja y él dijo que estaba preocupado con Izan porque estaba “estancado”, que no evolucionaba como los demás niños de su clase que llegaron sin saber leer como él y que incluso había sido evaluado por el psicopedagogo del colegio. El profesor aconsejó a nosotros a buscar un logopeda, pues Izan tenia problemas de lectoescritura, dando a entender (pero sin decirlo de manera clara, por supuesto, porque Izan es muy jóven) que él podría desarrollar dislexia.

Esta noticia cayó sobre mi cabeza como un bombo, por supuesto que me sentí preocupada y culpada – el profesor insinuó que el hecho de que Izan nació en un parto con fórceps podría causar su problema – y también ya no me sentía tan segura como antes de mi manera de educar a mi hijo. Me sentía culpada por el parto, por enseñar a Izan hablar en portugués, por dejarle que no hiciera los deberes… sentía mi cabeza pesada y dando muchas vueltas, ya no me sentía segura de nada, pensaba que estaba prejudicando a mi hijo por mis creencias. Ya no podía trabajar bien, ni hacer nada que antes me daba placer. Tenía crisis de llanto, me sentí de verdad la peor madre de todas.

Pero seguimos el consejo del profesor y buscamos un logopeda para Izan. Tras hablar con tres profisionales, nos quedamos con la tercera, que viene a casa una vez a la semana para realizar actividades con Izan. Preferimos así, de manera individual y en casa, y creo que hemos acertado. 

Nosotros tres estamos muy contentos con la logopeda, que es muy amorosa y paciente, además de traer muchas actividades divertidas, con manipulativos, a veces también con tablet, pero muchos juegos. Estamos hace solo tres semanas con ella y ya notamos que Izan está más seguro y leyendo y escribiendo mejor. Todavía hay mucho trabajo por adelante, pero todo apunta que vamos por buen camino.

Los problemas que Izan tiene son muy comunes, según la logopeda, como espejismos, y para nada presenta señales de dislexia. Lo que pasa es que su ritmo no es el que el colegio espera de él. La educación tradicional es famosa por exigir la padronización de los niños, sin respetar ritmos individuales, y mi hijo es una victima más de eso. Los profesores tienen prisa, quieren resultados rápidos, que todos leyan/escriban rapidamente y de manera perfecta, y se olvidan que hay niños que no pueden entrar en eso, no porque no quieren, pero porque sus cerebros no estan todavía listos.

Hablando con ella también supe que no tenía razones para sentirme culpable por nada, y que no estaba actuando de manera equivocada con mi hijo. Lo del parto a fórceps parece no tener pruebas y el bilingüismo es un regalo que se hace a los hijos, aunque algunas veces sí puede hacer con que el niño tarde más en aprender a leer, pero en absoluto lo impide.

En los próximos días tendremos de recoger las notas de Izan otra vez. No es algo que me preocupa, porque sé que las notas no hacen un individuo, hay muchos genios que tuvieron notas pésimas en la escuela. Hay todavía un riesgo de que Izan va a repetir el curso, pues el profesor ya nos ha alertado, y no sabemos si eso sería bueno o malo para él. Lo que más me preocupa es cómo Izan reaccionaria en caso de repetir, pues él está esforzandóse mucho, y mi miedo es que el sentimiento de fracaso acabe con sus ganas de aprender. 

Es una pena que la escuela, en 2017, todavía persiga tanto la competitividad, la excelencia, y no el respeto, el reconocimiento de los talentos, la cooperación y el amor al conocimiento. Pero tengo el sueño que un día eso ocurra.

Mientras tanto vamos trabajando, y en los próximos posts contaré nuestras actividades de lectoescritura basadas en montessori que estamos haciendo en casa.

Y tú? Has tenido algún problema de lectoescritura con tus hijos? Espero tu comentario! 

5 comentarios sobre “Problemas de lectoescritura: nuestra experiencia 

  1. Gracias por compartir tu experiencia, Alessandra. Eres muy valiente y noble por querer ayudar a otras personas en una situación similar.

    Izan tiene mucha suerte de tenerte a su lado.

    Un abrazo

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  2. Yo te leo en la sombra. Nuestro peque aún no va a la escuela, y no sabemos por lo que estás pasando, pero simplemente quería escribir para animarte. Desde que somos padres, tenemos críticas constantes a nuestro alrededor, y parece que cualquier piedra que aparece en el camino es una excusa para oír un “yo ya lo sabía”, o “ya te lo dije”. Los padres actuamos con la mejor intención posible, y partiendo de esa premisa, hoy en día, hay un tanto por ciento (no sé si grande o pequeño) que no nos damos por vencidos y continuamos leyendo, aprendiendo e informándonos de miles de cosas antes de tomar cada una de nuestras decisiones y aún así, nadie está exento de equivocarse, o simplemente, de considerar que se podía haber actuado de otro modo.
    Si algo he aprendido día a día desde que soy mamá, es que cada individuo es un mundo, y cuando en la ecuación intervienen dos individuos o más, las posibilidades varían exponencialmente, y como tal, me repatea enormemente todas aquellas personas que creen tener la solución o la clave para actuar en cada momento. Así que muchos ánimos y continúa escribiendo así de bien, y disfrutando de esa bonita familia. Un saludo.

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