Confia en tu hijo y habla con él

Este consejo es muy viejo y lo hemos escuchado muchas veces. Sin embargo, por que no lo seguimos? Por que seguimos sin confiar en nuestro hijo (o alumno, nieto, sobrino, paciente…)? Por que seguimos dandole la espalda, desde pequeñitos?

Maria Montessori decia que todos los seres humanos tenian unas necesidades comunes, las tendencias humanas. Adler, el psicólogo cuyos fundamentos fueron utilizados más tarde para la formación de Disciplina Positiva, también decía que los seres humanos tenían unas necesidades básicas, entre ellas, la de sentirse parte del grupo. Montessori decía que la comunicación era una de esas necesidades. El hombre necesita comunicarse con sus iguales, necesita transmitir y ser escuchado.

Muchas veces los niños son ignorados. “Mami, mírame”, dice, cuando tiene 2 o 3 años, y quiere enseñar lo que acaba de hacer. Y su madre no lo mira, lo ignora, con la atención en la pantalla del móvil o charlando con una amiga. Si el niño insiste, escucha “calla, pesado”, como ya oí varias veces en parques, tiendas, restaurantes, salidas del colegio ecc. A veces hacemos algo incluso peor: hacemos que no nos escucha y hablamos mal de él en su presencia. “Ah, este es un pesado que no para de dar la lata”, ya escuché eso en varias versiones más o menos light de madres y padres que estaban llevando sus hijos de la mano, a otro adulto delante. Maria Montessori ya decía: nunca hables mal de un niño delante o por detrás de él. El niño no se defiende, no contesta, pero está allí, escuchando a todo, y puedes estar segur@ de que está asimilando todo, aunque no sepa hablar.

Pero el niño, o la niña, crece, aprende a hablar, a defenderse, y sigue necesitando comunicarse, sigue necesitando ser parte del grupo. Este grupo puede ser la familia, la clase, la consulta. Él o ella quiere saber que es importante. Quizás dejemos de hablar de él/ella como si no estuviera presente pero seguimos negandóle atención exclusiva. Así que el niño sale del colegio y quiere contar lo que le pasó en clase, pero no le escuchamos porque tenemos prisa, porque tenemos de buscar su hermano en otro colegio y llegamos tarde, o porque estamos hablando al móvil con el jefe, o porque estamos pendientes del tráfego en el coche.

Nosotros sí hablamos con nuestros hijos, pero en muchas veces, quizás la mayor parte de esas veces, es para dar órdenes o echar la bronca. “Vete a ducharte”, “haz tus deberes”, “anda que llegamos tarde”… sí, lo sé, la vida es muy corrida. Yo también he estado allí y seguiré estando, es el estrese, el trabajo, el tráfego, las obligaciones. Un día, mi hijo se puso a darme órdenes: “Mami, ven YA aquí y tráeme un zumo”. Paré y pensé en como él había pronunciado esas palabras con el mismo tono que uso. Un día, él dijo incluso en portugués: “la mesa está arranhada” (riscada) en tono enfadado, como yo. Y pensé “vaya con la mente absorvente que se está enseñando”. Tu hijo, tu espejo. Y son en esas horas que veo como estoy protestona y necesitando parar y reconectar con él.

Hay que hablar con los niños, enseñarles que estamos pendientes de ellos, que nos importan, que son interesantes para nosotros. Preguntarles “como fue tu dia?” tras la clase quizás sea muy genérico, podemos preguntar “que has hecho hoy en la clase de inglés? Has aprendido alguna palabra nueva?”, “has logrado comprender mejor las restas con levada en la clase de mates?”, por ejemplo.

Si tu niño pregunta algo, que quizás te parezca óbvio, o puede que absurdo, de acuerdo con tu mentalidad adulta, intenta contestarle con una pregunta. Un dia, Izan se interesó mucho por un pájaro muerto que encontró en la calle. “Cómo habrá muerto?”, se preguntó a si mismo y a mí. Podría haberle dicho “pues yo que sé”, o entonces “habrá sido un gato”, pero le pregunté: “tú que crees?”y fue de lo más interesante porque empezamos a discutir sobre los pájaros, como se fuera un tema muy importante. “creo que él se ha caido”, me dijo. Y yo: “sí? Para mí, fue un gato que le atacó”. Y él, mirandóme cómo si pensara “mi madre es tonta”, dijo: “no, no fue un gato, porque lo habría comido, si está aqui es porque estaba aprendiendo a volar pero se cayó y dió un golpe en la cabeza”, con una mirada de policia de CSI que me quedé encantada. Así le obligué a pensar por si mismo, a tener sus opiniones, a defender sus ideas y también se sentió escuchado.

Es tan importante que un niño sepa que es escuchado desde muy pequeño, desde que viene a decirnos “tengo un perro que se llama Rex”, porque este mismo niño, dentro de diez, quince años, querrá contarnos algo de verdad importante – quizás que ha probado drogas, que ha visto un amigo cometer un crimen, que se ha enamorado – y si no lo escuchamos ahora, más adelante no vendrá contarnos eso tan importante. Por que, para qué? Si mi madre/ padre nunca me escuchó…

Escuchále. Confia en tu niño, de la misma manera que él confia en ti. Demuestra que su mundo te interesa y que no te parece ridículo. Y un día él vendrá a contarte mucho más cosas.

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Escrito por

"El secreto de una buena enseñanza es considerar la inteligencia del niño como un campo fértil en el que se pueden sembrar semillas, para crecer bajo el calor de la imaginación en llamas. ". (Maria Montessori)

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