El orden y el niño del Segundo Plano

 

Hace algunas semanas, estuve observando como Izan está mucho más desorganizado que antes. Si a los 2, 3 o 4 años él dejaba sus juguetes esparcidos por el suelo de su habitación (como todo niño), ahora a los 7 años y medio está muchísimo peor – deja los juguetes esparcidos por el suelo, la cama, el armario, los deja en otras habitaciones, en el baño… hasta en la cocina puedes encontrar juguetes. Lo que me hizo pensar: “pero que pasa con este niño que ahora está menos organizado que cuando era más pequeño?”. Empezamos a discutir más, pues no es nada agradable pisar en una pieza de lego en el salón, y más porque nosotros tenemos perro y él puede tragar alguna pieza pequeña.

Hablamos en familia, decidimos organizar mejor la habitación pues pensaba que el problema estaba en el ambiente… pero no funcionó. Él siguió dejando los juguetes por todos los sitios, quizás tomando el cuidado de dejar menos, pero aun los dejaba. Un día me puse nerviosa y entré en su habitación mientras él tomaba la merienda para ordenar todos los muñecos, animales, legos que estaban por el suelo. Y él, desde el comedor, me imploró: “no mami, por favor, no los guardes! Los necesito!”

Y le pregunté: “pero necesitas tantos muñecos, y animales, y legos, todo eso?”. Pensaba que él estaba queriendo desafiarme, que mentía para “salirse con la suya”. Y él contestó: “sí, mami, de verdad los necesito, a todos, como están”. Vi en sus ojos que estaba siendo sincero y dejé los juguetes cómo estaban. Pero su confesión no salía de mi cabeza. Por que los necesitaba? A tantos? Y por que tenían de estar esparcidos por cada centímetro cuadrado de su habitación?

Lo comenté con una conocida que es guía de Taller (la etapa de Primaria en Montessori) porque estaba desconfiada que era algo relacionado con su momento de desarrollo. Ella me dijo que era muy común que los niños en esa edad fuesen muy desordenados, porque están pensando en muchas cosas a la vez y necesitan ordenar las ideas, algo que pueden tener dificultad. Lo que ella me comentó despertó mi interés por estudiar el orden dentro del segundo plano.

Buscando información en los libros de Maria Montessori (leí “La Formación del Hombre”, “De la Infancia a la Adolescencia” y “La Educación de las Potencialidades Humanas”), encontré muchas ideas maravillosas e interesantes pero no llegué a las respuestas que buscaba, hasta que encontré en Google un archivo en PDF estupendo de una guía Montessori de Estados Unidos, en el periódico de NAMTA (North American Montessori Teachers´ Association). Su nombre es Baiba Krumins Grazzini y el artículo se llama “The Hungry Mind: from the Casa dei Bambini to Cosmic Education” (La Miente Hambrienta: de la Casa de Niños a la Educación Cósmica). Al final del post, dejaré el enlace para que podéis leerlo, porque es bellísimo. Si no hablas inglés puedes utilizar el traductor de Google, pero de verdad, vale la pena.

Bueno, en el texto de Baiba, encontré la respuesta que buscaba. Lo que pasa con el orden cuando el niño está en el segundo plano de desarrollo? Para saberlo, primero volvamos a la etapa de Miente Absorbente, porque la verdad es que hay un paralelismo muy interesante.

Durante la etapa de Miente Absorbente, cuando el niño nace hasta los 6 años de edad, él pasa por el período sensible del orden. El período sensible es una etapa de tiempo, más o menos variable, en que el niño experimenta una facilitad para desarrollar una determinada habilidad. Por ejemplo, el niño desde que nace entra en el periodo sensible del lenguaje, para aprender a hablar. Por eso a los bebés les gusta tanto observarnos hablar y están con la mirada fija en nuestros labios mientras lo hacemos.

El periodo sensible del orden es, en la verdad, una época en que el niño tiene una necesidad de ordenar todo pero dentro de un orden mental. Por eso no les gusta nada romper rutinas, por ejemplo, porque cuando una rutina no es respetada el niño se siente perdido. Otro ejemplo: es común ver en esa edad que ellos colocan objetos por orden de tamaño (del pequeño al grande, o el revés). Por eso es tan importante lo de “un lugar para todo y cada cosa en su lugar” y es tan recomendable usar cajas no muy grandes o cestos para organizar juguetes a su altura, de preferencia con un dibujo o una foto pegada del lado de fuera, para que el niño sepa qué va exactamente allí. Es un orden mental, él necesita organizar las cosas de su ambiente – orden externo – para organizar su orden interno, y así, sentir seguridad.

En el caso del niño de 6 a 12 años, ya no hay periodo sensible del orden como tal. Pero sí él descubre que hay un orden cósmico en el mundo; ya no busca relaciones entre objetos, descubre que hay relaciones entre como las cosas funcionan – como funciona la lluvia, los ríos, los movimientos de la Tierra, como los seres vivos evolucionaron hasta llegar al hombre. El niño de 6 a 12 necesita buscar un orden a una escala mucho mayor, incluso oculta. El mundo es demasiado grande para él y necesita ayuda en esa búsqueda de comprensión. Con las historias de las Grande Cinco Lecciones, el niño entra en la Educación Cósmica y puede entender, entonces, el funcionamiento.

Un niño en sus seis primeros años está ávido por descubrir el mundo a su alrededor. Estará encantado por conocer la arena de la playa, el agua del mar, el canto de los pájaros. Si el adulto le presenta el mundo y le permite relacionarse con él, este niño, al llegar al segundo plano de desarrollo, tendrá todas esas experiencias guardadas que servirán como combustible para los intereses de esa nueva etapa. Ya no bastará saber que el agua del mar es salada. El niño quiere saber por qué es salada. De dónde viene la sal, cómo se forma. Por qué el pájaro X canta de tal manera y el pájaro Y canta de esa otra. Cuanto mejor ha sido la experiencia de conocer la naturaleza y el mundo a su al redor, con más pasión sentirá la necesidad de comprender esa naturaleza tras los 6 años. Y lo mejor: será un curioso ávido por toda su vida, nunca se cansará de aprender. No se restringirá a la figura del profesor o a lo que dice los libros texto del colegio, buscará él mismo sus respuestas.

Y el papel del adulto en este punto? Pues Maria Montessori explicaba que el papel del Adulto del niño del Segundo Plano no es hacerlo comprender, mucho menos obligarlo a memorizar, pero sí estimular su imaginación, como un labrador planta semillas en la tierra. Este Adulto tiene de ser un apasionado por el Universo para transmitir al niño cómo es interesante aprender sobre él.

Como puedes ver, las Cinco Grandes Lecciones son mucho más que cuentos bonitos que explican el origen de la vida. Tienen una importancia mucho mayor, que es de ayudar al niño comprender el orden cósmico, en todos los sentidos. Estamos en ello en casa, pasito a pasito. Izan ya deja menos juguetes esparcidos, aunque a veces ocurre. Es un proceso, que tenemos de acompañar desde el amor, como tantos otros. Todo pasa. Y mientras no pasa, vamos ayudándolo a entender tantas ideas que tiene en la cabeza.

Si estás interesada en leer el artículo de Baiba Krumins, puedes hacerlo desde aquí.