El último post de 2018: qué pasó, lo bueno y lo malo

Solo faltan 8 días para terminar el año y decidí que hoy escribiría el ultimo post de 2018. Estamos ya en vacaciones de invierno y creo que la gente no está con muchas ganas de leer blogs esos días, entonces me despido del año con este, dejando algunas palabras de reflexión sobre el año que termina.

Nuestros Momentos Montessori ya está en su tercer año de existencia y la verdad que tengo muchas razones para celebrar este año. Tuvimos un récord de vistas increíble, como ya había adelantado por Instagram. En 2016, año de creación del blog, fueron 11315 vistas. En 2017, casi el doble: 20799. Y en 2018, hasta el momento en que escribo este post, marcamos 92892 vistas, más del cuádruple en relación al año anterior. Es una gran razón de alegría, por supuesto. También fue este año que fui invitada por Cristina Tébar de Montessori en Casa para participar del I Congreso On Line Montessori, para mí todo un honor de verdad. También fue al largo de este año que colaboré con Jaisa Educativos y que fue posible hacer sorteos por la ocasión del cumpleblog, gracias a Bonicos, Mumuchu y también a Jaisa.

En las redes sociales también crecimos mucho, en Facebook ya son casi 3300 seguidores y en Instagram, estamos en 1482. Puede parecer números modestos al lado de otras bloggers, pero para mí lo que significan es que alrededor de 5 mil personas han apostado por mí, les han gustado lo que hago, y es una satisfacción muy grande.

Por otro lado, no fue un año fácil para mí por muchas razones, en mayo nos despedimos de Pancho, que ha estado 13 años con nosotros dando su compañía, su amor, participando de los momentos más importantes de nuestra familia. No fue posible hacer el curso de asistente Montessori AMI para Taller, que se realizó en Madrid el último verano, porque no conseguí reunir el dinero necesario y para mi fue una decepción, no sé cuándo habrá otro aquí y si el curso en sí ya es caro, si tengo de viajar para hacerlo en otra provincia o en otro país, ya ni te cuento. Trabajo en media jornada porque no puedo dedicarme en exclusiva al blog, darme de alta en autónomos para vivir de lo que me gusta para mí es un sueño, porque no puedo permitirme a día de hoy, tengo facturas para pagar como todos y no son baratas, como podéis imaginar. También me gustaría muchísimo sacar a Izan del colegio donde está actualmente para apuntarlo a un Montessori. Mucha gente me pregunta “por qué tu hijo no va a un colegio Montessori?” como si eso fuera tan fácil como comprar una barra de pan en la panadería de la esquina. No lo es, un colegio Montessori en Madrid vale muchísimo dinero, podéis entrar en Google y buscar la información vosotros mismos. En cima no vivimos en barrio céntrico de Madrid, no tengo carnet de conducir (y no puedo pagar una autoescuela, antes de que alguien me pregunte). Dependo del transporte público para todo, gasto tres horas mínimas diarias para ir a mi trabajo y volver a casa.

Comento eso todo porque a veces pienso si a algunas personas acreditan que escribo este blog por capricho. Ya les contesto: no, no lo es. Escribir un blog es un trabajo. Pensar en que escribir todos los días, en cómo desarrollar la idea, pasarla a la pantalla, eligir fotos, editarlas, editar el texto (y ay de mí si dejo alguna palabra sin su debido acento porque luego alguien siempre se queja; espero que hayan entendido tanto el mensaje como la ausencia de una tilde), luego pensar en la divulgación en las redes sociales, hacer videos en Stories para que te vean,  estar atenta a que los posts aparezcan en las primeras paginas de Google (cosa que muchas veces no es posible) para que conozcan mi trabajo. Y recibo poquísimos comentarios, uno o dos. A veces coloco una pregunta en Stories de Instagram, pensando que así tendrá más movimiento. “Hay que crear comunidad”, dicen los expertos. Y allá voy. El resultado: más de 100 visualizaciones y 0 respuesta. Es un trabajo ingrato, os puedo asegurar, porque inviertes mucho tiempo, colocas mucho de ti, y recibes muy, muy poco. Y aun así sigues adelante, creyendo que mañana será mejor, al fin y al cabo eso es normal, todos los comienzos son difíciles.

También fue este año que tuve los primeros haters, los primeros comentarios groseros, algunos más y otros menos. Una u otra guía se ofendió por lo que publiqué (y yo me pregunto: ¿por que no invierten su revuelta contra las escuelas que colocan el nombre Montessori en la puerta del lado de fuera, y de puertas para adentro, no hay nada o casi nada del método?). En fin, una amiga una vez me dijo que si un blog recibe comentarios malos, o haters, significa que está realizando un buen trabajo. No lo sé, lo que sí sé es que es muy dañino, y muchas veces me da ganas de tirar la toalla, me pregunto “para qué”. Y me recuerdo que es por los niños y sus familias, porque el mundo está cada día un lugar más hostil, y si Dios me ha dado el don de la palabra escrita, pues tengo de usarla. Bloqueo los haters y sigo. Pero sé que puede que un día ya no vuelva. Porque soy humana, y me canso, también.

Perdonadme por soltar este rollazo, pero sentía que lo necesitaba. Hacia meses que lo siento en mi pecho, un día incluso Marta de Pequefelicidad me ha escrito: “Alessandra, tú hazlo mientras te da placer, mientras te signifique algo; cuando ya no, déjalo”. Ayer mismo hablé por más de una hora al teléfono con una amiga que conocí en el curso AMI y ella me dijo palabras muy bonitas y recordé cuando estuvimos juntas en aquella sala tan apretada y calurosa, fueron dos semanas muy intensas y como lloramos al final… eso es el bonito: las personas. Conocí tantas personas maravillosas gracias a Montessori.

El blog para mí es muy importante, me emociona, me motiva. Es aquí que cuento un poco de mi hijo, que registro sus logros, sus dificultades, su crecimiento. Comparto un poquito de lo que hacemos, que a lo mejor no es perfecto y no es exactamente como dice “La Pedagogía Científica” , pero al menos tuve el valor de ser vulnerable en exponer mi imperfección enseñando a vosotros un ratito nuestro. Y os puedo garantizar que es un ratito con mucha emoción y que aparece en las actitudes de mi hijo, de una manera o de otra. Si con eso he ayudado a una familia, al menos una familia, ya me siento realizada.

Dentro de seis meses tendré de tomar una decisión cuanto a este blog, si seguir con él en otro proveedor de hosting y invertir una cierta cantidad de dinero para ello, o si dejarlo para siempre, porque el plano que tengo con wordpress terminará y no puedo renovar con las nuevas reglas que han determinado. Entonces ya veremos que pasará en los próximos meses.

Para terminar el post, como ya es una tradición en Nuestros Momentos Montessori, os dejo los cinco posts de 2018 que han recibido más vistas:

  1. Cuentos de Buenas Noches Para Niñas Rebeldes: un libro imprescindible para niñas y niños
  2. Cómo hacer una habitación Montessori
  3. La caja de sonidos: aprender a leer es divertido
  4. Cómo preparar un ambiente Montessori en espacios reducidos
  5. “Para Siempre” y “Soy la Muerte”: explicando la muerte a los niños con delicadeza

Os deseo a todos unas felices fiestas, que tengáis mucha salud, amor y paz entre familia y personas queridas, y que 2019 nos traiga mucha sabiduría para lidiar con lo que venga.

 

6 Responses to “El último post de 2018: qué pasó, lo bueno y lo malo”

  1. Alma de Caribú

    ole por ti y por tu trabajo, recién empiezo con mi blog y admito muchísimo a todo el que de una forma u otra colabora y aporta su visión al mundo, así que un saludo y felices fiestas!

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  2. MirenPardo

    Hola, lo primero me ha gustado muchísimo este post. Soy bloguera desde hace muchos años (te invito a visitarme laclasedemiren.blogspot.com) y te descubrí este año. Intento prepararme para crear en mi aula de la púbica un espacio de inspiración Montessori (sólo escribirlo ya me da vértigo) y no me pierdo ni una de tus publicaciones. Espero que continúes y muchas gracias por compartir. A partir de ahora te los comentaré siempre. Muy merecido comentario. Un saludo y feliz Navidad. Miren

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  3. Maria

    No tenia ni idea de lo difícil q es tener un blog. Hacerlo, puedo hacerme una idea, pero de pagar proveedored y todo eso…
    Yo solo puedo darte las gracias, porque me gusta t blog aunque no siempre haga comentarios en tus post. Sigo varias paginas Montessori en casa, y tu eres la que me parece mas real de todas. Yo no tengo tu formacion, e intento aplicar los principios en casa. Muchos dias mis hijos no quieren hacer ninguna actividad Montessori. Mi casa es pequeña y los materiales caros. Y tampoco puedo llevarlos a un cole Montessori. Y sobre todo, yo tb soy muy imperfecta.

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    • Alessandra Mosquera

      Hola María. Feliz año! Sí, tener un blog no es fácil, al menos si quieres hacerlo bien. Muchas gracias por tus palabras, espero ser siempre lo más transparente posible. No desistas nunca, aunque no puedas comprar materiales Montessori, la filosofía siempre se puede ofrecer. Un abrazo

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