Maria Montessori, una feminista

maria montessori

En este Día Internacional de la Mujer, Nuestros Momentos Montessori hace un homenaje a Maria Montessori, esta mujer que marcó la educación para siempre, pero que antes de todo era una feminista. Una mujer avanzada para su época que habló en favor de las mujeres cuándo prácticamente no teníamos voz alguna.

Maria Montessori nació en una familia muy distinta de muchas de su época. Su madre fue la persona que más le apoyó y le enseñó el gusto por estudiar, aprender, por ser la mujer que ella quería ser. Renilde Stoppani, su madre, fue también una feminista y la persona que más influenció a Maria, que le dió su hombro cuándo su hija lo necesitó. Su padre, Alessandro Montessori, un hombre bueno y sabio que supo cómo apoyar a su mujer y a su hija en sus ambiciones. Fue gracias al apoyo de sus padres que Maria estudió Ingeniería y Medicina, dos carreras impensables para una mujer en aquellos tiempos.

En 1896, Maria Montessori participó del Congreso Internacional de Mujeres de Berlín representando a Italia, donde habló en público, teniendo un gran éxito pues era una excelente oradora. En aquel entonces, en Italia había una ley en que decía que la mujer debería trabajar si su marido no podría hacerlo por razones físicas, al que ella declaró: “(la mujer) debe servir a los placeres (del hombre) mientras él puede ganar la vida y trabajar para él cuándo no pueda más (…) La mujer trabaja como un hombre, sin embargo sus responsabilidades domésticas no dejan de existir. En lugar del descanso, que su marido tiene tras trabajar, las tareas domésticas la esperan y suele haber un niño debajo de su corazón o en su regazo. Si el hombre busca la diversión en el alcohol, la mujer se transforma en aquel que recibe su brutalidad de la borrachera. Con frecuencia él también prefiere compartir su sueldo con una mujer menos cargada, en lugar de con su esposa” (“Montessori Comes to America: The Leadership of Maria Montessori and Nancy McCormick Rambusch”, P. Povell).

Maria Montessori defendía que la mujer debería trabajar al lado del hombre, ser científicas, buscar la verdad junto con ellos. Entretanto, la prensa prefirió exaltar a su belleza que a sus palabras, y luego fue publicado el artigo “La Bella Académica”, donde el autor destacaba más su belleza física que el contenido de sus palabras, lo que ofendió muchísimo a Maria, a punto de que ella decidiera abandonar la mídia y refugiarse en sus estudios. Fue cuándo ella escribió a sus padres: “los periódicos hablan de mi (…) Hablan bien y mal de mí. Eso no importa. Haré de todo para ser olvidada. Mi retrato nunca más aparecerá en los periódicos y nadie osará poetizar mi supuesta hermosura. Voy a trabajar de manera seria.” (“Maria Montessori: a Centenary Anthology”, AMI).

Como puedes ver, ella sufrió lo mismo que muchas otras mujeres, científicas o no, que intentaron transmitir su mensaje a la sociedad pero su apariencia física era más llevada en cuenta que sus palabras.

En su libro “Pedagogía  Científica”, ella también dijo: “las mujeres malgastan su fuerza natural y su actividad y languidecen en esclavitud. Ella no solo es mantenida y servida, es reducida, subvalorada, en aquella individualidad que la pertenece por derecho de nacimiento como ser humano. Como miembro individual de la sociedad, ella es un cero. Ella es deficiente en todos aquellos poderes y recursos que tienden a la preservación de la vida”.

Maria Montessori transgredió su sociedad en varios ámbitos. Fue madre soltera, médica, psiquiatra, educadora de “niños ineducables”, defendió la paz en época de guerra, hizo descubiertas que la neurociencia comprobaría cincuenta años después.  Fue indicada al premio Nobel de la Paz en tres ocasiones y defendió al niño sin olvidar de la mujer. Mucho más que la creadora de un método pedagógico, ella escribió sobre las injusticias de su sociedad con los seres más abandonados por la misma. Solamente una mujer podría defender con tanta fuerza el apoderamiento del Niño como la salvación de la Humanidad. Es un ejemplo que debemos enseñar a nuestros hijos y hijas, un ejemplo que debemos recordar todos los días en nuestra lucha diaria como madre y como mujer.

 

Agradezco a Gabriel Salomao por su texto “Maria Montessori: Feminista” del Lar Montessori por los textos citados.

 

 

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Escrito por

"El secreto de una buena enseñanza es considerar la inteligencia del niño como un campo fértil en el que se pueden sembrar semillas, para crecer bajo el calor de la imaginación en llamas. ". (Maria Montessori)

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