El niño del segundo plano: un gran tertuliano!

Los niños de 6 a 12 años, de acuerdo con Montessori, están en el Segundo Plano de Desarrollo, un período en que el sentimiento de justicia, la capacidad de análisis y las ganas de saber los porqués de todo están en el auge. Y es muy común que el adulto entre en conflicto con el niño por eso. Al fin y al cabo, puede ser agotador tener un pequeño tertuliano en casa, especialmente después de un día todo trabajando, lidiando con clientes, jefes, el tráfico etc, etc…

Me acuerdo cuando mi hijo era bebé y no sabía hablar. Mi marido y yo jugábamos con él y nos sentíamos maravillados con su risa. “Que ganas tengo que él ya sepa hablar para tener conversaciones con él”, decía mi chico. Pues ahora que Izan tiene 8 años ¡no pára de hablar un segundo! Y muchas veces estamos exhaustos de oír sus descubiertas, sus opiniones, sus comentarios, sus bromas… por supuesto me encanta tener un hijo tan cuestionador, ojalá sea siempre así en su vida. Pero es agotador y muchas veces no tenemos paciencia. Sí, también nos pasa.

Si él dice que quiere jugar conmigo, y voy a jugar con él, pues me canso de tantas reglas que él mismo coloca. Ya no es más jugar cómo a mi gusta, como hacía antes, que imitaba una voz graciosa para un muñeco y él se reía. Ahora él me dice qué tengo de decir cuándo hago de muñeco. Me siento como si estuviera ensayando una función. Y, sinceramente, es un director muy exigente, a veces. 😉

Un día, fui buscarle en su cole y pasamos por un grupo de niños de su clase que estaban jugando. Uno de ellos tenía una hermana (unos dos o tres años más joven) que acompañaba en el juego, hasta que uno de los niños empezó a hacerla rabiar. La niña se puso a lloriquear y su hermano vino en su defensa inmediatamente. Izan lo vio todo y después que pasamos por ellos, él me dijo: “yo haría lo mismo que Fulanito (el hermano que defendió la niña)”, en un tono muy pensativo, debo añadir.

Hace algunos días, tuvimos una charla sobre la necesidad de ducharse todos los días. Él quería que yo le explicara porqué es necesario hacerlo.  Bueno, pues le expliqué sobre la salud, la higiene, las bacterias. Pero no fue suficiente. Terminé todo un discurso (lo juro que me sentí en mis tiempos de periodista, cuando tenía de convencer a mi jefe sobre la importancia de escribir un determinado artículo) y él al final me dijo que todavía no estaba de acuerdo. Sí, es un chico difícil de convencer, hay que tener argumentos muy, pero que muy buenos! 🙂

El niño del segundo plano no quiere obedecer  “porque sí”, “porque lo digo yo”, “porque es para tu bien”. No. Ellos no aceptan esos argumentos. Tienes de ser muy creativa y estar munida de muchas razones para hacerles entender. Hay que ser un adulto admirable, como decía Maria Montessori. Lo primero, es entender que el niño está pasando por esa fase de su desarrollo psíquico y no lo hace para fastidiarte o porque quiere escaquearse de algo. Es importante entender que es una característica de la etapa que vive, de la misma forma que, cuándo tenía 2 años, necesitaba subir los escalones 20 veces seguidas.

Ahora, como su Adulto Admirable, necesitas hablar con él. En lugar de dar respuestas para todo que pregunta, prueba contestarle con preguntas. “A ti que te parece por que ocurre eso?”, “cómo crees que tu amigo se sintió cuándo le dijiste aquello?”,son algunas de las preguntas que podemos hacer. La idea es enseñar el niño a pensar sobre sus actos y sus actitudes, que piense por si mismo lo que está bien y lo que está mal. Si él te lo dice: “¡esto no es justo!” – una frase muy común en el segundo plano de desarrollo – dígale: “por qué crees que no lo es?”.

No es una tarea fácil. Incluso pienso que es mucho más difícil ahora que cuando él tenía 2 años y quería subir y bajar de los escalones 20 veces seguidas. Por un lado, quieres que él te obedezca, pero por otro lado tienes miedo de que él siempre haga lo que los demás le manden hacer y, así, que no desarrolle su pensamiento crítico. Queremos que ellos respeten a las figuras de autoridad (el profesor, el abuelo…) pero a la vez que sean capaces de sacar sus conclusiones morales por si mismos, que sea responsable por sus acciones.

Cuándo Izan me dijo que actuaría igual al hermano de la niña que lloriqueaba por estar siendo molestada por el amigo, y la defendería (en el caso, el hermano dijo a su amigo que parara de provocar a su hermana con autoridad, con un “déjala en paz”), le dije: “y tú no crees que sería mejor que su hermano le enseñara a defenderse ella misma en lugar de ayudarla?” Izan no me contestó. Se quedó pensativo.

¡Puedo no ser buena argumentando las razones de ducharse todos los días pero quizás sí acerté en el tema empoderamiento!

 

¿Te ha gustado este post? ¿Tienes un hijo o una hija entre 6 y 12 años y ya te has encontrado en una situación similar? ¿Cómo reacionaste? ¡No dejes de escribirlo en los comentarios! Y si acreditas que este post puede ayudar a más familias, ¡no olvides de compartirlo para que Nuestros Momentos Montessori llegue cada día a más personas!

 

 

 

 

 

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