como conectarse con tu hijo
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Cómo volver a conectarse con tu hijo

¿Cuándo fue la última vez que viste a tu hijo de verdad? Que le escuchaste, con toda tu atención puesta en sus palabras?

Vivimos en un mundo cada día más rápido. Pasamos horas en transporte público o en coche para ir trabajar, y, llegando a la empresa, pasamos unas tantas horas más. Es así de lunes a viernes, y cuando llega el fin de semana, pasa tan rápido que no nos damos cuenta y llegamos a un nuevo lunes con la sensación de aun estar cansados. ¿Te suena?

Estamos siempre con la miente en el futuro. Pensamos en la reunión de lunes, en la compra del supermercado que toca este fin de semana, en la presentación que nuestro jefe nos pidió «para ayer». Y así nos sentimos cada día que pasa, más y más ansiosos.

Pero nuestros hijos no son así. Los niños viven en el presente. Ellos no saben vivir en el pasado, tampoco en el futuro. Solo en el presente. Y cuando vamos buscarles al colegio, tiran todo el trayecto de vuelta a casa hablando sin parar sobre lo que pasó en la clase de Lengua, qué pasó con Fulanito que desafió el profesor, que actividad hicieron en la clase de Science. Sin embargo, no les escuchamos.

Cómo surge la desconexión

Estamos con la miente a mil por hora, pensando en presentaciones, reuniones, plazos, en el saldo de nuestra cuenta bancaria, en la espera para el resultado de un examen… y la voz de nuestro hijo entra en nuestros oídos como un sonido de aspiradora de polvo, como un sonido blanco, pero estridente, por su voz cantarina. ¿Y que le decimos? «Calla, niño, es que no paras de hablar!» ¿Ya te ha pasado?

A principio parece que esa práctica es inofensiva. No pasa nada, estamos todos así, ¿verdad? Y lo que importa es el tiempo de calidad, como decía aquel artículo que leíste. Pero, lo siento, soy obligada a decirte: sí, pasa. No será en un día, o en dos, pero una hora llegará: estaréis desconectados.

Cuando te des cuenta, tu hijo y tú seréis casi dos extraños. Él dejará de hablar contigo por las tardes al salir del colegio. Total, para que? «Si a mi madre no le gusta escucharme. Si mi padre dice que soy un loro, que no paro de hablar. Si ellos dicen que están muy cansados y no pueden jugar conmigo.» Puede que pasen esas ideas por la cabeza de tu pequeño.

En la etapa de 6 a 12 años es cuándo los niños más hablan. Están deseosos de vivir en grupo, de descubrir novas cosas y de compartir todo eso. Están en el Segundo Periodo de Desarrollo, esta etapa tan hermosa. Están pidiéndonos constantemente: ayúdame a pensar por mi mismo.

Puede que sea al asistir a una película juntos, puede que sea cuando esté pasando por la calle y de repente presenciar algo; en esta edad tu hijo preguntará: Mamá (o Papá), ¿por que ese hombre dijo eso? ¿Por que esa mujer reaccionó así? Ellos están muy pendientes de cómo nos comportamos, ahora más que nunca, porque están aprendiendo las reglas de vivir en sociedad de los adultos. Y puede ser agotador.

Parar, respirar y dar toda la atención

Pero, aunque sea agotador, tenemos que hacerlo. Tenemos de encontrar un momento, o hacerlo surgir, para volver a conectarse con nuestro hijo. Debemos parar, de verdad, mirarle a los ojos y escucharle, con toda nuestra atención puesta en él.

No hacemos esto. Preferimos coger el smartphone y mirar las fotos de Instagram o seguir otra red social cualquiera, o seguir una serie más en Netflix. Solo queremos desconectarse, de tan cansados físico y mentalmente estamos. Sé como ocurre, yo también estuve allí. Queremos desaparecer. Pero escuchamos aquella vocecita: Mami, mami, mami…

A lo mejor necesitamos practicar. Tres minutos al dia. No hay que ser con tu hijo directamente, puedes probar con tu animal de compañía, con una planta que tengas en casa, con el paisaje de la ventana de tu habitación. Debes parar. Por tres minutos. Y respirar. Y, luego, observar (a tu animal, planta, paisaje… lo que elegiste para practicar).

Después de un par de semanas, sube para cuatro minutos, cinco… y entonces empezarás a hacer con tu hijo, naturalmente. Observa a tu niño mientras está haciendo los deberes, o jugando. O durmiendo. Y quizás hasta te saque una sonrisa. Quizás te haga recordar cuando era bebé. Aquel bebé tan pequeño y frágil, que cabía en tus brazos, y entonces pensabas: «como será dentro de diez años? Mal puedo esperar para charlar con él».

Y será en este momento en que volverás a descubrir a tu hijo, que verás cómo está grande, guapo, fuerte, como dice cosas increíbles y cómo hace otras tan geniales cuanto. Y te sentirás una madre, o un padre, de mucha suerte.

¿Te ha gustado el post de hoy? Espero en comentarios que me digas que te ha parecido, si ya probaste esta técnica y que resultados has obtenido. Recibo muchos comentarios de familias que tienen problemas de conexión con sus hijos de 9, 10, 11, 12 años. Acredito que es importante volver a conectarse. Si te parece útil, comparta este post para que más personas conozcan Nuestros Momentos Montessori.

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2 Comments

  1. Julia

    Muy interesante Alexandra.
    A mí me funciona bien tener ese momento de conexión cuando ya están acostadas y dedicamos unos minutos a contar las cosas importantes del día o las cosas que nos inquietan

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