Mi hijo ha reprobado el curso. ¿Y ahora?

chico triste a la ventana

Estamos en junio y el año escolar llega a su fin. Es la hora de la recta final de exámenes y notas. Luego los profesores dirán si nuestros niños han sido aprobados o reprobados. Si el tuyo está en el segundo grupo, quizás estarás pensando: «mi hijo ha reprobado el curso, ¿y ahora?»

No nos engañemos. A nadie le gusta reprobar. Los niños se sienten fracasados, derrochados, desanimados. Y los padres y madres también se sienten así, en muchas ocasiones. Cuando nuestro hijo, o hija, pierde, nosotros también sentimos que perdemos. Pero podemos sacar provecho de esa experiencia y encararla de otra manera, más positiva.

¿Por qué los niños son reprobados?

Puede ser por muchas razones. Quizás por problemas emocionales, por estar pasando por un momento difícil, como por ejemplo la separación de los padres, la muerte de un ser querido, cambio de domicilio, acoso escolar… Si es el caso de tu niño, lo mejor es hablar con él, con paciencia y cariño, cuando sienta que él está dispuesto a hablar. Con tranquilidad, sin forzarle a nada, pero dejando claro que estás interesada y que quieres ayudarlo a superar ese problema.

También puede ser que la razón de haber sido reprobado sea una dificultad de aprendizaje. Los profesores suelen darse cuenta de que hay esa posibilidad y llaman a los padres para una tutoría para decir lo que están observando. Si es el caso de tu hijo, lo mejor a hacer es buscar un especialista para detectar si el niño tiene dislexia, TDA, Altas Capacidades etc. Lo mejor es detectar lo más pronto posible para dar la ayuda, si es el caso, también lo más pronto posible, y asesorarse con los expertos en el asunto.

Pero si la razón es que el niño no estudió lo suficiente, entonces tras el sentimiento de frustración lo que debemos hacer es encarar el error como una oportunidad. En nuestra sociedad, el error está muy mal visto, fuimos educados a ser perfectos y que equivocarse está mal. Necesitamos un cambio de paradigma. El error es nuestro amigo, es una oportunidad de crecimiento.

Una oportunidad de crecer

En el método Montessori, los errores siempre son oportunidades para aprender y crecer. En los colegios Montessori, los niños no son corregidos al dar una respuesta equivocada, por ejemplo. La guía Montessori espera a que el niño se de cuenta de su error. Si eso no ocurre, le ayuda a llegar a él. El niño, al darse cuenta de su error, piensa en porqué había pensando de aquella manera.

De igual manera, podemos ayudar a nuestro hijo que ha reprobado a encarar su error como una oportunidad de crecimiento, descubriendo que ha hecho mal para poder no repetir en el futuro.

No es productivo cultivar la culpa, diciendo «la culpa fue tuya», o que él mismo diga «fue mi culpa». La culpa no sirve para nada, solo para que uno sufra y no busque un cambio. Lo que pasó, pasó. Ahora es el momento de actuar.

Podemos analisar lo que ocurrió y buscar cuándo surgió el fallo. ¿Quizás el método de estudio necesita ser revisto? ¿Falta organizar el tiempo? ¿Hay demasiadas actividades extraescolares? ¿Cuántas horas él/ella duerme al día? ¿Habrá un uso excesivo de dispositivos electrónicos? Una vez que tengamos el fallo, pues ya podemos cambiar lo que sea necesario.

Recuerda: no le insultes

Cuando viene «la noticia», es muy posible que te sientas con rabia y con ganas de castigar a tu hijo, a insultarlo… pero no lo hagas, haz un esfuerzo. Decirle «es que te avisé«, «después de todo que hemos gastado por ti» no va a cambiar el resultado.

Si sientes necesidad de encerrarte en el baño por algunos minutos, hazlo. Pero no le grites. Él (o ella) está con tanta rabia como tú, y ya sabe que le habías avisado. Es normal que estés enfadada y muy comprensible, pero discutir solo servirá para que él o ella se aleje de ti, y no es lo que deseas.

Tu hijo necesita que tú le digas: ok, acredito en ti y sé que el próximo año será distinto. «Pero lo que me estás pidiendo es que le pase la mano por la cabeza». ¡NO! Lo que quiero es que le ayudes a no caer en este error otra vez, y el primer paso es que el niño, o la niña, sepa que tú le amas y que estarás a su lado para lo que haga falta, siempre. Trabajad juntos, y seguro que conseguiréis y, en cima, vuestra relación ganará.

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"El secreto de una buena enseñanza es considerar la inteligencia del niño como un campo fértil en el que se pueden sembrar semillas, para crecer bajo el calor de la imaginación en llamas. ". (Maria Montessori)

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