Qué podemos aprender con un guía Montessori

Como padres, podemos aprender mucho con un guía Montessori para ayudar nuestra relación con los niños. Hoy en este post explicaremos cinco prácticas de todos los guías Montessori que podemos aplicar en casa.

El guía Montessori pasa por una preparación larga y muy exigente. Tiene que hacer materiales, aprender a utilizar los materiales Montessori, leer muchos libros… pero especialmente necesita realizar un trabajo de preparación interior, algo que es difícil de explicar en palabras, pero fácil de entender cuando empezamos a estudiar Montessori en serio.

Es mucho más que saber como coger un cubo con las dos manos, como abrir una alfombra o contar las Cinco Grandes Lecciones. Es necesario trabajar la ira, el orgullo, todas las ideas adultistas que llevamos y conciliarse con nuestro niño (o niña) interior. Es algo que puede llevar años, más que los del curso de preparación profesional.

Qué un guía Montessori puede enseñar

Las necesidades de un colegio son distintas de una casa, pero podemos aprender mucho con una guía Montessori.

Lo primero que podemos aprender es a no interrumpir al niño. Algo que puede ser muy difícil si somos protectores, impacientes o quisquillosos. Tener que aprender a contener el ímpetu de decir «dejálo que hago yo» es algo muy difícil porque siempre fuimos interrumpidos. Es necesario entrenar y confiar en el niño que tenemos delante, acreditar que él tiene un tiempo que no es el nuestro. Si no le interrumpimos, él se concentra y aprende a hacerlo por si mismo. Y, así, gana auto confianza.

También es importante hablar en voz baja, despacito, y siempre mirando a los ojos del niño con quién hablamos. Con la vorágine del día a día, muchas veces no lo hacemos. Hablamos alto, rápido y sin mirarle, haciendo otra cosa a la vez. Necesitamos parar y recordar que estamos delante de la persona más importante del mundo y que ella necesita toda nuestra atención. Hablar en voz baja y despacio obliga al niño a escucharnos con atención y mirarle a los ojos es un acto de respeto, una prueba de que él o ella es importante para nosotros.

La repetición en presentar un objeto o una acción también puede ser necesaria, y es algo que los guías saben muy bien. Maria Montessori decía que el guía deberá ser incansable en sus presentaciones, si a un niño no le llama la atención una determinada presentación una vez, pues se debe intentar una segunda, una tercera, quizás una cuarta vez.

No se trata de convencer a nadie, pero puede que el día en que hiciste la presentación él estaba cansado, o no estaba preparado, o tenía ganas de hacer otra cosa. En casa eso puede ocurrir también cuando, por ejemplo, enseñamos a cocinar y al niño no le hace mucha gracia. Luego pensamos «es que no le gusta cocinar». Quizás sí le gusta, pero aquel no era el mejor momento, por eso es importante dejar pasar unos días y probarlo otra vez.

Ya he escrito un post sobre la observación, esta costumbre que todo el guía Montessori tiene y que todos nosotros, padres, madres, profesores, deberíamos también de tener. Es observando que podemos descubrir en que momento el niño está y lo que necesita. Con algunos pocos minutos al día podemos hacerlo, y tendremos sorpresas, seguro.

Por último, corregir al ambiente y no al niño. Si algo mal ocurre, el guía debe verificar si el fallo está en el ambiente para cambiarlo. Quizás las baldas estén demasiado bajas o altas, quizás el material está escondido y no se ve bien, quizás sea el momento de hacer una rotación de materiales.

Eso es muy fácil de verificar en los niños de 2 años, 2 años y medio hasta los 6, pero después de esa edad el niño cambia, pasa a ser un gran interrogador. El niño del Segundo Plano quiere entender el mundo. Si te sientes abrumada, intenta parar, respirar muy hondo, cerrar los ojos si es necesario y intentar ver a tu hijo (o a tu hija) con «distintas gafas»: encuentra lo que él o ella tiene de bueno, de bonito, de especial.

Las guías no son personas perfectas, y eso lo saben muy bien. Hay que tener humildad y enfrentar nuestra propria vulnerabilidad en ser imperfectos. Gritos pueden ocurrir, somos seres humanos. Lo importante es reconocerlo, pedir perdón y seguir adelante. Si es necesario encerrarse en el baño por algunos minutos, pues hazlo. Intenta buscar tu manera personal de relajar, y siempre que sea posible, recuerda tu momento de autocuidado.

Es importante encontrar con qué nos hace sentir mejor. Algunas guías hacen meditación, puede que te ayude. Si no, siga buscando qué necesitas. Ser madre/ padre/ profesor no es fácil, pero es la misión más bonita que existe, recuerda el tesoro (o tesoros) que tienes y siga adelante.

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Foto: NAMC Montessori Teacher Training Blog

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Escrito por

"El secreto de una buena enseñanza es considerar la inteligencia del niño como un campo fértil en el que se pueden sembrar semillas, para crecer bajo el calor de la imaginación en llamas. ". (Maria Montessori)

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