Año nuevo, vida nueva: cómo ayudar a tu niño a renovarse

¡Feliz año nuevo! Otro año más empieza. Otro año, y otra década, incluso. Muchas personas aprovechan esos primeros días de enero para hacer listas de metas o para hacer un balance de lo que fue el año anterior a fin de hacer mejor en este. ¿Y si llevamos la misma idea para la vida de nuestros niños?

Te propongo pensar en cómo fue la vida de tu hijo o de tu hija el año pasado. Cómo ha sido en casa, en la escuela, en familia. Con él mismo. Seguro que encontrarás muchos puntos que podrían mejorar. ¿Cómo ayudarlo a renovarse?

Hoy te daré algunas sugerencias de pequeños cambios que nosotros, como adultos preparados, podemos hacer para ayudar a nuestros niños.

¿Cómo puedo ayudar a mi hijo?

Hay muchas maneras de ayudar a nuestro hijo para que él pueda desarrollarse de la mejor forma posible. Montessori es una ayuda a vida, y da igual si tenemos un niño de 2 años, de 4, de 8 o de 14 años. Hay medidas que son universales, como por ejemplo:

Darle más autonomía: en lugar de sujetarle las manitas para caminar, de cortar su filete, de atarle los zapatos, de pedir al grupo de Whatsapp de padres que diga el contenido del proximo exámen de Sociales, de limpiar su habitación… enseña tu hijo para que él pueda hacer esas cosas por si mismo. En el caso del filete puedes hacerle una pequeña presentación, dividiendo el acto de cortar un filete en partes. Cómo sujetar los cubiertos, cómo apoyar los dedos sobre el cuchillo etc.

En el ejemplo de los exámenes, si tu hijo nunca sabe cuándo tendrá uno, puedes pedir una tutoría con su profesor. Puede que él tenga alguna estrategia que sea útil a vosotros. Además, en casa, puedes enseñarlo a hacer una lista para que aprenda a organizar sus obligaciones. Puede ser una lista de qué llevar para pasar el fin de semana fuera, de la compra, de lo que sea. La idea es que él va aprendiendo a organizarse.

Escucharle de verdad: cuantas veces tu hijo llegó del colegio ávido por contar algo que había sucedido y tú solo le contestaste con un «hmmm… hmmmm», mientras mirabas el móvil? Te propongo a escuchar de verdad a tu hijo o a tu hija, mirandóle a los ojos, con toda tu atención puesta sobre él o sobre ella. Como si, de verdad, lo que tiene a contarte es lo más importante del mundo. Te garanto que esa experiencia le quedará mucho más marcada que el último juguete que le compraste.

Caminar juntos: algunas familias ya lo hacen, pero si no es el caso de la tuya, te lo recomiendo. Caminar juntos, sin prisa, solo por el acto de caminar, junto de tu hijo. Caminar es uno de los mejores ejercicios que existen porque oxigena el cerebro y relaja. Muchos escritores y hasta empresarios caminan a diario porque es el momento en que tienen las mejores ideas. En el caso de tu hijo, lo que queremos es mejorar la relación. Seguro que caminando encontraréis oportunidades de reforzar lazos.

Enséñale algo nuevo todos los días: si no es posible todos, pues con la mayor frecuencia que puedas. Siempre hay algo que podemos enseñar a nuestros hijos, desde colocar calcetines, colgar la ropa para secar, colocar el lavavajillas, cambiar una bombilla, lavar el perro (no solo alimentarle), hasta a contarle sus orígenes. Cuéntale sobre tu infancia, cuando estabas en el colegio, anédoctas con tus hermanos o tus padres, enséñale fotos antiguas… si, al pasar por la foto en que tu madre te ayudaba a vestir el vestido de novia, tu memoria te trae lo que ella te decía en aquel momento, cuéntaselo.

Es importante recordar que, cuando le enseñes a hacer algo, si se equivoca, no le corrijas. En Montessori no se corrige al niño, se le permite que se equivoque para darse cuenta de que ha hecho mal y, así, que él se corrija a si mismo. Si haciendo de esa manera tu niño no se da cuenta, presenta otra vez la lección (colocar calcetines, colocar el lavavajillas etc).

Observa el ambiente de tu hijo y cambia lo que sea necesario: a medida que ellos crecen, el ambiente tiene que adaptarse a sus nuevas necesidades. Ya no se trata solo de la altura de la cama, pero la organización, disposición y cantidad de objetos. ¿De verdad que sigue jugando con tantos juguetes? ¿Y esos libros de la estantería, será que siguen siendo interesantes? Si es necesario comprar ropa nueva, podéis ir juntos a la tienda y que él o ella elija lo que quiere (puede parecer un consejo obvio, pero conozco muchas familias que no permiten que sus hijos elijan sus ropas).

Crea un rincón de artes o de ciencias: si sigues a Nuestros Momentos Montessori hace un tiempo, ya sabrás que soy una fiel defensora del rincón de artes para niños. Acredito que todas las casas deberían tener uno, y no solo durante la primera infancia, pero también allá de los 6 años. La mesa en la habitación de tu hijo no es solo para estudiar o hacer deberes. Es para dibujar, pintar, modelar, experimentar… en casa, Izan solo usa su mesa para crear, porque tiene clarisímo su importancia. ¿No sabes cómo hacerlo? En este post encontrarás muchas tips para crear uno.

Conozca sus periodos sensibles: los periodos sensibles son ventanas de oportunidad de aprendizaje y los niños de 6 a 12 años también los tienen. Si sabes cuales son y como reconocerlos, podrás comprender a tu hijo y ayudarle a aprovechar esas etapas.

Pues esos son mis consejos para poder ayudar a tu hijo o a tu hija a llegar a ser aún mejor en este año que empieza. Seguro que habrá más consejos, y si sabes alguno que no está en esta lista, puedes dejarlo en los comentarios. No te olvides de compartir este post para que más familias conozcan a Nuestros Momentos Montessori!

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