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Cómo acabar con los «es que no puedo»

Es posible que tengas en casa un niño así: tiene un gran potencial, una gran inteligencia, pero siempre dice «es que no puedo» o «no soy capaz», cuando se ve en un desafío. Pedirle para ordenar su habitación, eligir ropa o hacer los deberes es una lucha. A veces, incluso, ocurren conflictos y uno de los adultos dice: «Este niño es un vago». ¿Cómo trabajar para que tu hijo no siga desistiendo antes de probarlo?

En Disciplina Positiva

En Disciplina Positiva hablamos de niños con la meta equivocada de deficiencia asumida, es decir, los niños que de verdad acreditan que no son capaces de hacer algo, no se sienten adecuados y piensan que no hay nada que hacer para pertenecer al grupo. Son niños que se dan por vencidos, porque acreditan no existir otra opción.

Sus padres suelen sentirse desesperados, incapaces, inútiles. Si le pides, por ejemplo, que haga un problema de matemáticas, el niño con deficiencia asumida verá el problema en la hoja y no tocará el lápiz. Hará de todo para que tú le dejes en paz. Es un niño pasivo muchas veces. Quizás en la clase sea el que haga bromas con sus compañeros para cubrir sus sentimientos de que «es tonto».

Puede que pienses que lo que el niño quiere es «llamar la atención». Pero si de verdad estamos hablando de un chico que tiene la meta equivocada de deficiencia asumida, sabrás que él no está pidiendo atención cuando, al darle una orden para que haga algo, él intenta con todas sus fuerzas que tú te vayas y desista de lo que estabas ordenando. Un niño que quiere atención acabará haciendo lo que pides, pero de cualquier manera. Esta es la diferencia que debes tener en cuenta.

De acuerdo con la Disciplina Positiva, una vez que ya identificamos que nuestro hijo está en la meta de la deficiencia asumida, entonces debemos ayudarlo para que descubra por si mismo de que está equivocado, que sí es muy capaz y puede hacer muchas cosas.

¿Cómo hacerlo? Está claro que no es haciendo todo para él. Al revés, tendrás de crear oportunidades para que él ejercite su auto confianza. Porque es un niño que cree poco en sí mismo, y es importante hacerlo ver que eso no es verdad.

En el ejemplo del problema de matemáticas, puedes ayudarlo a hacer el problema, pero de manera que él lo realice y no tú. Es decir, leyendo el enunciado con él, llamándole la atención para los datos que el problema, y preguntarle qué es que tiene de hacer. Con mucha paciencia, sin gritarle, sin hacer amenazas. Es difícil, lo sé porque tengo un niño así en casa y nos sentimos muy frustrados. La hora de los deberes es la peor en mi casa. Pero te aseguro que, aunque te lleve unos días, funcionará.

Reparta la tarea a ser realizada en pasos, y que él haga cada uno. Puedes estar a su lado pero es él quién tiene de hacerlo.

Una vez que él lo logre, anímale diciendo «ves? sabía que lo conseguirías», «lo lograste, estoy segura de que ahora puedes hacer este también».

Puedes ayudar a tu niño con deficiencia asumida enseñándole a organizarse y a hacer listas, por ejemplo. También son muy útiles las tarjetas de rutinas. En Pinterest hay muchas ideas de «chore charts» (tablas de tareas) DIY para niños. Eva, de Family Tips, también tiene un post muy interesante sobre cómo ayudar tu hijo a trabajar las funciones ejecutivas.

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Foto: Craftaholics Anonymous
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Foto: Lemon Squeezy Home

En Montessori

En Montessori, el planteamiento es parecido, pero no totalmente igual de la Disciplina Positiva. Para Maria Montessori, los niños sufrían desviaciones, algo muy largo y difícil de explicar en un post de un blog. De una manera muy resumida, diremos que las desviaciones son lo que ocurren cuando te sales del camino natural a que estabas destinado.

Por ejemplo, es natural que un niño confíe en sí mismo. Sin embargo, si este niño ha vivido en un ambiente donde nunca los adultos permitieron que ese niño experimentara el sentimiento de auto-confianza, haciendo todo por él, especialmente en la fase de Mente Absorbente (0 a 6 años), este niño crecerá acreditando que no vale, y esa creencia sería la desviación.

Un niño de 18 meses que nadie le deja subir las escaleras porque va a caer, que nadie le deja comer solo porque va a ensuciarse, que nadie le deja vestirse solo porque va a combinar mal los botones o tardará demasiado, pues obviamente acreditará que él no puede hacer nada solo porque no es capaz y que los adultos son los que saben hacer, así que cuando lleguen a la fase de los 6 a 12 años es muy posible que no querrá hacer los deberes del colegio solo, porque «papá/mamá hace mejor que yo».

La solución es dejarles hacer por si mismos cuando son pequeños, pero si ya has pasado esa fase y no has actuado así, no te preocupes, no está todo perdido. Eso sí, será más difícil, pero imposible no lo es.

Parta la tarea a ser realizada en pasos: si un niño no sabe atar los cordones, puedes hacer una pequeña presentación. Es importante que parta en pasos el acto de atar los zapatos. Por ejemplo, primero cogemos un cordón, después el otro, luego los cruzamos… despacio, sin dar explicaciones largas, para que él pueda observar cómo atas los zapatos.

Tras la presentación, pídele que lo hagas. Si él se equivoca, no pasa nada. Puedes colocar tu mano sobre la suya, en el momento que ves que él va colocar el cordón mal, pero intenta no corregir. Cuándo él lo logre, puedes decirle: «lo lograste».

Con los deberes escolares: puedes probar dandole las respuestas de los problemas de matemáticas antes que él los solucione. «Mira, la solución de este problema es 5. ¿Cómo podemos llegar a 5?» Si, como si fuera un pequeño desafío. El problema será más interesante para él y la respuesta antecipada funciona como control de error.

Los «no puedo» son duros de escuchar. Nos sentimos muy mal al ver en sus ojos que están sufriendo y se sienten inútiles. Hoy el desafío que tenemos son los deberes de mates, pero mañana será una entrevista de trabajo. Al largo de la vida, tu hijo encontrará dificultades. Ni siempre podrá con ellos, pero como padres y madres pienso que debemos ayudarles a encontrar dentro de sí que son válidos, capaces, dignos de vencer.

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