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Montessori 6 a 12 años

Montessori y los deportes

Montessori siempre defendió que competitividad no es beneficiosa a los niños. Cómo deberíamos encarar los deportes, entonces?

Maria Montessori defendía la importancia del movimiento para el niño y la necesidad de ejercitarse. Puedes encontrar en sus libros cómo ella aconseja a caminar, nadar… pero no escribió nada propiamente sobre escuelas deportivas y competiciones. El método Montessori aboga por la cooperación en lugar de la competitividad. Entonces, ¿los niños Montessori no juegan al fútbol, al baloncesto, a ningún deporte competitivo?

No es exactamente así. Sí practican deportes, lo que cambia es la mirada hacia su práctica. En el caso específico del fútbol, en gran parte de las veces se les enseña a los niños que son más importantes los resultados y todo el aprendizaje está con foco en el adulto. Algo muy similar al método tradicional de enseñanza, ¿verdad?

Fútbol Montessori: sí, existe

Pero se puede enseñar fútbol a los niños enseñándoles que ellos son los agentes del aprendizaje y a disfrutar del proceso, exactamente cómo ocurre en un colegio Montessori.

Rubén Jongkind fue entrenador del AFC Ajax Youth Academy, y tras conocer al hijo de Lynne Lawrence, la directora ejecutiva de AMI, conoció el método Montessori y decidió llevarlo al entrenamiento de fútbol. Logró grandes resultados y fundó Montessori Fútbol, con programas siendo realizados en China y Austrália.

Rubén Jongkind. Foto: El9ymedio

En el año pasado, Montessori Palau organizó un taller sobre la enseñanza del futbol con principios Montessori. Si te gustaría conocer más, te aconsejo que entre en contacto con el centro aquí.

Los deportes en los colegios tradicionales

«Mamá, no me gusta el fútbol. Los chicos no me pasan el balón y dicen que soy muy malo». ¿Te suena? A mí sí. Lo viví dos veces: de niña, cuando era la que nadie quería en su equipo de volleyball, y ahora con mi hijo. La diferencia es que Izan logró no tener aversión a los deportes y le encanta la natación y el tenis. Pero hasta a día de hoy, que tengo más de 40 años, siento náuseas al ver un balón de volley.

Lo que recuerdo de mis tiempos de educación física es que era una autentica película de terror, con chicas haciéndome bullying y también la propria profesora, que no tenía ningún pudor en humillarme delante de todos los niños y niñas. Lo que ella logró fue criarme pavor hacia los deportes. Me costó muchísimo apuntarme a un gimnasio después de adulta.

Si eres profesor de educación física, te imploro, por favor nunca humilles a un alumno solo porque no le da bien los deportes. Eso no hará que él mejore. Pero sí podrá acabar con su autoestima por años.

Montessori decía que la competitividad causaba la comparación entre los niños en lugar de buscar a perfeccionarse y la auto realización. En los colegios Montessori, los niños se sienten realizados con ellos mismos por medio del trabajo. No hay un chico mejor o peor que el otro.

En el caso de los chicos y chicas que sí se dan bien con los deportes, tampoco lo tienen mucho más fácil. Sus profesores y/o padres pueden exigirle siempre la victoria y la mejor puntuación, lo que les causa estrés, ansiedad y el miedo de decepcionarlos.

Se olvida de lo que sería el objetivo de practicar deportes: mejorar el metabolismo, las funciones cardiovasculares, la producción de endorfinas, el espíritu de equipo… Solo queremos ganar.

Este año Izan decidió apuntarse al baseball, pero con la condición que no tendría de participar de competiciones (no le gustan para nada). Bueno, pues le está gustando mucho. Otro día contó, feliz, que había logrado un «flying», un efecto que se hace al dar con el bate contra la pelota. Pregunté si había cambiado de idea y le gustaría competir. «No», me contestó, «a mí me gusta pasarlo bien». Él es feliz descubriendo lo que está aprendiendo y lo que sus brazos pueden hacer con un bate. No siente necesidad de ser mejor.

Cómo actuar tras una competición de tu hijo

Si tu hijo participa de competiciones, mi consejo es no exagerar en tus reacciones, igualmente si él pierde o gana. Exagerar en las celebraciones de la vitoria puede aumentar su ansiedad (tendrá miedo de perder y decepcionarte) y, en la derrota, podrá afectar su autoestima (mi mamá solo me quiere cuando gano).

Lo más recomendado es decir, por ejemplo, «guau, te has esforzado mucho en la cancha». Recuerda, alentar antes de alabar. Lo mejor de las frases de aliento es que ellas valen tanto para la derrota como para la vitoria.

Algunos dirán que es necesario enseñar los niños para la competitividad, porque el mundo es competitivo. Es verdad, lo es. Pero no creo en esa idea. Lo que sí creo es enseñarles justamente lo contrario: que cooperar es mejor que competir. Solo así estaremos en el camino de valorizar el ser humano, de una forma más humana e inclusivo.

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