Qué hacer cuándo mi hijo no quiere presentaciones

Mi hijo no quiere ver presentaciones. ¿Qué hago? Esta es una pregunta que a veces me hacen. Y la verdad que eso a veces ocurre, da igual si llevas mucho o poco tiempo haciendo Montessori en casa. ¿Pero por qué eso pasa y cómo solucionarlo? Veremos.

El hecho de que el niño/niña rechace presentaciones no significa necesariamente que no le gusta las actividades Montessori. Puede ser muchos factores, como por ejemplo:

Razones relacionadas con el niño

Puede ser que algo esté pasando con el niño para explicar porqué él no está con ganas de recibir presentaciones. A lo mejor está muy cansado hoy (¿Cuántas horas de sueño él ha dormido la noche anterior? ¿Tiene muchas extraescolares?)

El hecho de que el niño frecuente un colegio no significa que él estará «harto» para realizar las actividades de afterschooling. Hay niños que están todo el día en el cole y al llegar en casa, quieren «más cole». 

Como está la conexión familiar? A veces llevamos muchos días trabajando con jornadas de muchas horas y dejamos nuestros hijos de lado. La conexión se pierde, y luego él no tendrá ganas de actividades. 

Razones relacionadas con el ambiente

¿Cómo está tu ambiente preparado? Muchas veces está ahí la causa de porqué el niño no desea presentaciones. ¿Está muy desordenado? ¿Tiene demasiadas cosas? ¿Los muebles están muy bajos para él, que ya no es un chico de 2 años y sí de 7?

El ambiente es vivo, sufre transformaciones al largo del crecimiento del niño. A los niños de 6 a 12 años no le llama nada el ambiente preparado de los chicos de 3 a 6. Ya no usan bandejas, cestos… Lo mejor es hacer una mirada muy crítica a tu ambiente para tentar encontrar lo que puede estar fallando.

También puede que la causa esté en ti

Sí, es posible que somos nosotros como adultos preparados que no estamos adecuados.  ¿Estás siendo seductora lo suficiente a la hora de llamarlo para la presentación? Maria Montessori decía que la guía tenía de seducir al niño al material, atraer su atención y su interés hacia la presentación como si fuera enseñarle algo mágico. A veces no es fácil hacerlo.

En el caso de los niños del Segundo Plano de Desarrollo, es necesario recordar que ellos buscan las actividades en grupo y el adulto debe saber contar historias.

También puede que la presentación llega tarde. A veces acreditamos que es el momento para presentar el material X, que estuvimos mucho tiempo preparándonos para aprender a presentarlo, y bien cuando pensamos «hoy es el día», el niño lo ve y no parece muy entusiasmado. Ya ha pasado su momento y ha perdido el interés. 

 

Posibles soluciones

Nunca castigue al niño – en Montessori no hay espacio para castigos, es considerado una falta de respeto hacia al niño. Lo mejor es reaccionar con gracia y cortesía, diciendo un sencillo «ah, de acuerdo, no hay problema», en voz baja y con tranquilidad. Ya habrá otro momento para probarlo.

Observa el ambiente – cómo están dispuestos los muebles? Son demasiado altos o demasiado bajos para el niño? La iluminación está adecuada? Hay muchos objetos/ juguetes? Los materiales son adecuados a su edad? Están en buen estado?

Observa al niño – la observación es la clave en Montessori, a veces nos olvidamos de hacerla y hay que retomarla. Si no sabes cómo, en este post escribí sobre.

Observa a ti misma ¿Te sientes cansada? ¿Estresada? ¿Con la mente despejada? Como está el clima hoy, ¿demasiado calor/ frío? ¿Como te sientes por dentro? ¿Será que estás de verdad lo tranquila suficiente para dar esa presentación? ¿O será que estás necesitando un tiempo para ti, sin obligaciones, para relajar y estar sola contigo misma? ¿Será que no estás exigiendo demasiado de ti misma o de tu niño? ¿Será que de verdad conoces esa presentación? ¿Será que no sería interesante repasar alguno de los libros de Maria Montessori?

Aparta pantallas – OK, es difícil hacerlo en los días de hoy y más cuando los niños ya tienen 6 años o más.  A medida que crecen aumenta el tiempo de exposición a las pantallas y su interés. Pero todavía sigue siendo importante que no estén mucho tiempo expuestos a ellas porque es verdad que estimulan demasiado y el interés por hacer otras cosas (no hace falta que sea Montessori, puede ser dibujar, leer un libro…) se pierde. Al menos, es la experiencia que tengo en casa, y que muchas amigas me cuentan que les pasan también con sus hijos. Los expertos dicen que después de los 6 años los niños pueden estar, como mucho, dos horas al día delante de las pantallas. Eso incluye TV, tablet, consolas, todo que lleve una pantalla.

Pasar tiempo al aire libre  Un paseo al aire libre puede hacer milagros para los niños (así como releer los libros de Maria Montessori para nosotras). Déjale que corra, que trepe, que se ensucie, que busque tesoros.

Leer – puede ser un libro, un cómic, una revista… contigo o sin ti. Pero que sean buenas lecturas, y sin libros electrónicos de por medio, de preferencia.

Abraza a tu niño – abrázalo, bésalo, dile que lo quieres, déjale mensajitos escondidos en sus cosas con palabras bonitas. Todos los días, varias veces al día, siempre. Mismo si él te diga: «pára, mamá, que pesada eres».

Enséñale actividades de vida práctica – la vida práctica continua después de los 6 años. Claro que ahora ya no querrá hacer trasvases, pero sí puede interesarle utilizar la aspiradora, la lavadora, a planchar. También les gusta las tareas grandes en grupo, como por ejemplo lavar el coche, ordenar el trastero… Vida práctica no es solo preparar el niño para el día que viva solo en su casa, es todo un ejercicio para la miente, es puro mindfulness.

Escribir una carta – si tienes familiares en otro país u otra ciudad, o mismo para su amigo que vive en otro barrio; escribir una carta, con papel y boli, no es solo una actividad de escritura, es también de gracia y cortesía.

Anímale a ganar autonomía e independencia – si todavía no sabe atar las zapatillas, es la hora. O a bañarse solo. O quizás a preparar la mochila del colegio. Observa cómo puedes ayudarlo a ser más autónomo. 

Planta algo – puede ser un huerto grande, mediano o pequeño, o mismo colocar una pequeña judía en un algodón mojado. Acompañar la evolución de la naturaleza es un espectáculo que encanta a niños y a adultos.

Escucha a tu niño – la mayor parte de las veces que los niños nos hablan, estamos ocupados con el móvil o hablando con otro adulto. Escúchale. Aunque te parezca una tontería, para él no lo es. Escucha de verdad, mirándole a los ojos, con atención. Observa cómo te mira. Observa el tono de su voz. Un día, esa voz cantarina desaparecerá. Observa sus dientes que están cambiando, que graciosos están. Observa como gesticula. En el segundo plano de desarrollo, los niños dicen las cosas más bonitas y filosóficas. ¿Que tal apuntar lo que le ocurra en un cuaderno para enseñarle dentro de algunos años?

Y, una vez que tengas todo atendido, sabrás si de verdad él o ella rechaza la presentación porque ya no le interesa. Quizás te diga: «no, mamá, no quiero presentaciones ahora, estoy leyendo un libro muy bueno y no quiero parar». O mejor: él/ ella vendrá hacia ti para pedirte una presentación.

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Escrito por

"El secreto de una buena enseñanza es considerar la inteligencia del niño como un campo fértil en el que se pueden sembrar semillas, para crecer bajo el calor de la imaginación en llamas. ". (Maria Montessori)

2 comentarios en “Qué hacer cuándo mi hijo no quiere presentaciones

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