Personal

Una semana confinados en casa

Como vas de confinamiento? Ya llevamos una semana en casa y empieza a complicar

Hoy me apetecia escribir un post personal, de esos que llevo mucho sin escribir. Ya llevamos una semana confinados en casa por el Covid-19 y, a pesar que estamos llevando bien, ya empiezo a ver los primeros conflictos y a tener bajón.

Estar en casa encerrados tanto tiempo, y más con un niño de 9 años, no es fácil. No me interpretéis mal, estamos llevando muy bien, Izan es un sol de niño y está muy consciente sobre la necesidad de estar en casa. Somos los tres muy caseros, somos personas introvertidas y llevamos bien estar en casa. A mí me gusta el trabajo en solitario. Pero, aun así, a veces tenemos momentos no tan fáciles.

Hicimos una reunión familiar para organizar el funcionamiento de la familia en esta cuarentena. Decidimos quién hace qué, horarios… también definimos nuestras actividades en familia, como juegos de mesa, bailar con el juego de Just Dance, ver pelis juntos… pero os voy a mentir si digo que todo es de color rosa. No lo es.

El miedo y la ansiedad

Después de una semana en casa ya empiezo a sentir el peso del miedo. En Brasil los casos están empezando a aumentar, ellos van como un mes más o menos de retraso en comparación con España y sé lo que va a pasar allí, y también sé que Brasil no es España y va a morir muchísima gente. Tengo miedo por mi padre, que tiene 90 años. Tengo miedo por mis hermanos, que son grupo de riesgo. Tengo miedo por mí misma, que también soy grupo de riesgo.

Estoy haciendo tele trabajo (a parte de escribir en el blog soy administrativa de una empresa), a pesar que el confinamiento ocurrió justo cuando terminó mi proyecto y no tenía adónde ir. Por fin la empresa me pasó a un proyecto nuevo pero me han dicho que es provisional, para que no esté «sin hacer nada», y no sé que pasará después que termine la crisis del coronavirus, supongo que me quedaré en este proyecto pero no sé por cuanto tiempo.

Y es curioso porque cuando ya sabía que el proyecto iba a terminar, pensé en pedir excedencia para dedicarme a realizar talleres presenciales a familias y vivir de lo que a mí me gusta, pero no lo hice, y ahora doy gracias por eso. Porque casi tengo más miedo de lo que pasará después del virus que de él mismo.

Esta crisis del coronavirus me obligó, por la milésima vez, a posponer mis planes. Pensaba que 2020 sería por fin el año que sería trabajadora autónoma, que realizaría talleres y cursos online… pero otra vez la vida me da un bofetón en la cara y me dice que hay que esperar, más.

Entonces estoy así, decepcionada, frustrada, preocupada, con miedo… los primeros días no pensaba mucho en eso y buscaba vivir el momento. Pues mira, hasta que hacer tele trabajo está muy bien, no tener que tomar metro y autobús y perder 3 horas diarias metida como una sardina en lata se agradece. Estar más con mi marido y mi hijo está bien. Tenemos casa, salud, comida. Hay muchas razones para estar felices, pensé. Y así conseguí llevar los primeros días. Hasta compartí bromas por whatsapp y Facebook. Pero, claro, eso no iba a durar para siempre, el bajón vendría un hora.

El homeschoooling de mentira del confinamiento

Veo que mi marido tampoco está aguantando estar metido en casa. Ya discutió con Izan esa semana por los deberes que el colegio envía todos los días por email. Me gustaría que los profesores diesen un tiempo para las familias, comprendo que no son vacaciones y es necesario que ellos sigan estudiando en casa para no perder el año, pero creo que se están pasando tres pueblos…

Cuando nos dijeron que los colegios cerraban, a principio pensé «que bueno, ahora todos seremos homeschoolers», pero eso es una ilusión. No estamos realizando homeschooling, porque los profesores están dentro de casa, con sus deberes infinitos, la necesidad de enviar fotos por email para comprobar que el niño está haciéndolos, los ejercicios son los que ellos deciden que tenemos que hacer. Entiendo que no son todas las familias que saben hacer homeschooling y por eso que los profesores envían los deberes, pero ya es demasiado. También hacemos tele trabajo, algunos están enfermos, y otros no tenemos preparación para enseñar. No tuvimos siquiera tiempo para prepararse a esta nueva realidad, y creo que los colegios deberían haberlo hecho.

Hay muchas familias que están teniendo conflictos por los deberes enviados durante la cuarentena, si pasas por Twitter encontrarás a varias madres y padres quejándose, hasta una periodista de El País contó en forma de crónica cómo está en su casa. Estamos teniendo la oportunidad de descubrir la belleza del homeschooling pero los profesores, directores, los colegios en general, en muchos casos, están más causando conflictos en casa que ayudando a sus alumnos.

Pues eso. Perdonadme por un post tan down pero no estoy muy positiva. Intento descansar y evitar las noticias para no ponerme neurótica pero a veces es complicado. Hoy no tengo ganas de deciros: relaja, toma un té… lee un libro… piensa en el regalo del momento presente… no, hoy no puedo. También estoy hecha de carne y por mis venas corren sangre. No me gusta ser negativa, especialmente en este espacio, pero también me pregunto si a veces no transmito una imagen falsa para mis seguidores; me pregunto si me imagináis «perfecta», una persona con una paciencia y un equilibrio imposibles de romperse, y no, no soy esta persona. Soy muy parecida con vosotras y vosotros que estáis leyendo este post, soy un ser humano, con sus debilidades, como todos.

Que este virus pase luego, por favor… que volvamos a nuestra vida normal… y la vuelta no sea demasiado dura.

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3 comentarios

  1. Mucho ánimo Alessandra, es normal tener momentos de bajón y preocuparse por la situación y el qué pasará cuando volvamos a la normalidad, sobre todo al ver noticias, así que no te sientas mal por ello, valida tus sentimientos como hacemos con los de los nenes y ya verás que todo encontrará su sitio.
    Os mando un beso enorme a los 3, en especial para ti.

  2. Claro que eres humana y escribir esto seguro que te ha venido bien. Yo también me voy sintiendo así. Ya he decidido no ver noticias y ver lo bueno. Estoy con mi niña todo el día. No cojo coche y no estoy 7horas encerrada en un edificio aguantando a gente que ni me va ni me viene. Me da miedo de mi niña, también hija única y muy activa, me horroriza que le afecte psicológicamente. Por eso ahora tengo que intentar cuidar más mis pensamientos y no dejarme llevar por ellos. Ánimo. Saldremos de esta.

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