Adulto Admirable

Vivamos el momento. Ahora.

Si aprendemos a vivir el momento presente, aprendemos a cultivar la paciencia.

Quiero invitarte a vivir el momento. Ahora mismo.

Si tienes un bebé, observa como él está pendiente del momento presente. Como mira el mundo a su alrededor, sus manos… como mira a tu boca cuando le hablas. Como está encantado con aquella pelota en su mano, como si fuese la cosa más importante del mundo.

Si tienes un perro, observa cómo él se estira después de dormir. Cómo corre y juega con algo con toda su alegría. Cómo saluda a quién acaba de llegar a casa con su cola abanando, como si no viera a esa persona hace diez años.

Si vas a probar a un café, o una infusión, quiero que antes de que lo tragues, que lo tengas algunos instantes en tu boca y sienta su sabor. Sienta el sabor del café, la mezcla de hierbas de la infusión…

Si vas a tender la ropa para secar, mira un momento en cielo, quedáte mirando el azul que está. O si tiene nubes, fijate en el tono grisáceo de las mismas. Intenta encontrar cómo pasa la luz del sol entre ellas.

Vamos vivir este momento

Todos nosotros, padres, madres, abuelos, cuidadores en general, estamos estresados. Si trabajamos, es por el trabajo. Si es porque no trabajamos, es por que no trabajamos. Cada uno tiene su razón para eso.

El estrés nos causa impaciencia, y con ella, una gran sensación de que estamos exhaustos. Y luego descontamos eso en nuestra pareja o en nuestros hijos.

De donde viene nuestros gritos? Hay muchas razones posibles, pero la más común es la falta de paciencia. Podemos cultivar la paciencia, un poquito, dia tras dia, con pequeñas acciones como las que hablé en la primera parte de este post.

No es algo rápido, por supuesto, y hay que practicar. Pero los resultados pueden ser mucho más duraderos que dejar la impaciencia explotar.

Algo que estoy intentando incorporar como hábito es respirar de forma consciente para tranquilizarme: inspirando por la nariz por 2 segundos, más o menos, y expirando por 4 segundos, de ojos cerrados y pendiente del movimiento de la tripa. Es muy efectivo para momentos de estrés.

Hacer una cosa de cada vez

Nos han enseñado que tenemos de hacer varias cosas a la vez. Pero la verdad es que el resultado es mucho mejor, y nos sentimos mejor con nosotros mismos, cuando hacemos una de cada vez – dando toda nuestra atención a eso que estamos haciendo en este presente momento.

Recuerdo que, cuando mi hijo era más pequeño y usábamos materiales Montessori de la área de sensorial, me gustaba sentarme al suelo de su habitación y tocarlos, despacito, acariciando casi, para sentir su tacto. Puede parecer una tontería pero me sentía mucho más tranquila cuando lo hacía.

No hace falta que tengas materiales Montessori para eso, la verdad es que puedes hacer lo mismo siempre que puedas regalar a tus manos una experiencia sensorial: bien sea pasando las manos por agua caliente y fría, bien acariciando el manto de un perro, oliendo una fruta madura, escuchando una canción que especialmente te guste.

Vivimos en un mundo muy frenético, en que todo cambia de modo muy rápido, y muchas veces no logramos acompañar. Cada vez nos exigimos más de nosotros mismos, cada día que pasa nos saludamos menos, nos ayudamos menos, nos hablamos menos. Y nuestros niños pagan eso. Intentemos aprender con ellos a vivir el momento.

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