365 Actividades para Jugar sin Pantallas: la conexión es la clave

Tuve el inmenso placer de recibir «365 Actividades para Jugar sin Pantallas» de Zazu Navarro y es con mucho cariño que escribo esta reseña. Se trata de un libro que desprende amor en cada página. Más que contestar a: «¿qué hacemos con los niños si no le damos pantallas?», nos recuerda que la conexión entre padres e hijos es la clave.

Con ilustraciones de Teresa Cebrián y de la editorial Montena, «365 Actividades para Jugar sin Pantallas», como el proprio nombre indica, nos trae más de 300 sugerencias de actividades para realizar con los niños y niñas. Empieza con una apertura muy especial y muy bonita, que ya nos avisa que lo que tiene por venir será pura delicadeza.

365 actividades sin pantallas

Después de las instrucciones de cómo utilizar la guía de actividades, verificamos que las mismas están separadas por: actividades en el hogar en familia, actividades en naturaleza en familia y actividades en la ciudad.

365 actividades sin pantallas

Esta clasificación me parece una buena idea, porque a veces estamos en casa sin saber qué hacer, con poca inspiración para inventar juegos y aquí Zazu nos da muchísimas tips de cómo divertirse con los niños.

365 actividades sin pantallas

Aunque, acredito, que las ideas que pueden ser más aprovechadas del libro son las de ciudad y naturaleza, ya que muchas veces estamos en un restaurante, esperando una consulta en el médico, o algo similar y es ahí que la tentación de dar nuestro smartphone a los niños «para que estén quietos» es mayor. No sé, a lo mejor me equivoco, pero en mi experiencia, son las situaciones estrella. Son momentos así en que más he visto a padres y madres apelar para las pantallas. ¿Por que será?

365 actividades sin pantallas

El uso de las pantallas por los niños en los últimos años está creciendo cada vez más, y también cada vez más cedo damos un dispositivo táctil a un niño. A parte de no ser saludable para ellos, conforme dicen las normas de la Asociación de Pediatría, es algo que cada día es más común. Es más rápido para los padres, causa un efecto prácticamente hipnotizador. Una vez, estaba en un restaurante, y escuché a una madre que había acabado de dar su smartphone a su bebé de 2 años: «como hacían nuestros padres con nosotros? Porque en aquella época no existían los móviles». Bueno, pues si alguna vez pensaste lo mismo, seguro que con «365 Actividades para Jugar sin Pantallas» ya tendrás muchas opciones. El libro está dirigido para familias con niños desde muy pequeños hasta los mayorcitos, no hay una edad X, incluso hay algunas sugerencias que valen para chicos y chicas de cualquier edad.

365 actividades sin pantallas

Lo que más me ha gustado del libro de Zazu Navarro, la autora del blog Aprendiendo con Montessori, y que ya fue entrevistada por Nuestros Momentos Montessori, es que transborda delicadeza. Recuerda que la respuesta es muy sencilla: nuestros padres, abuelos, bisabuelos y todas las generaciones antes de los móviles lo que hacían era conectarse con los más pequeños. Y, si eso no era posible, pues había toda la comunidad para ayudar. Algo que por desgracia se está perdiendo, es verdad. Sin embargo, acredito que podemos recuperar si damos el primer paso: guardar el móvil en el bolso y mirar a los ojos de nuestros pequeños. Porque solo podremos recuperar nuestra conexión como sociedad si antes la recuperamos en familia.

365 actividades sin pantallas

Tiene fotografías preciosas, encontrarás más de una que te sacará una sonrisa seguro, donde se notan las influencias de Montessori y de la Disciplina Positiva muchas veces. Me ha encantado que la autora incluyera el «bote del Estoy Aburrido», como conocí yo, pero que ella llama «Actividades en Familia».

365 actividades sin pantallas

Y también me gustó mucho que Zazu añadiera la necesidad de preparar a los niños con antelación. Por ejemplo, en un restaurante, los pasos que se sucederán… cuantas veces una sencilla preparación como esta podría haber evitado «rabietas». Encontrarás muchas tips de Disciplina Positiva entre las actividades propuestas.

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Para escribir esta reseña mi idea original era realizar un experimento de los tantos que Zazu sugiere en su libro (aquí arriba, una muy chula para realizar con plantas) junto con Izan. Pero no fue posible (motivos de logística…). Así que decidí compartiros una experiencia mía, de cuando yo era niña. Justo aquella época en que no existían los móviles y «cómo era que nuestros padres hacían».

Cuando era niña, por desgracia, siempre estaba enferma. Tenía muchas crisis de bronquitis y por eso muchas veces mis padres tenían de llevarme a urgencias. Por la necesidad, tuve de aprender desde muy temprano qué hacer en esos ratos de espera. A parte de estar aburrida, estaba nerviosa, ansiosa, no sabía si me iba a tocar la inyección o si estaría otra temporada ingresada. Mi madre sabía que me gustaban mucho los tebeos de mis hermanos mayores, y aunque no sabía leer, ella traía siempre uno en su bolso y me lo daba. Pero mi madre estaba muy cansada para leer para mí. Así que ella me enseñó algo que me marcó para el resto de mi vida: «inventa, hija», ella me decía. «Mira los dibujos e inventa lo que ellos (los personajes) dicen».

Y así fue cómo nació dentro de mi una escritora. Mi madre me enseñó a observar lo que hacían «los muñequitos» de los tebeos y a partir de ahí, inventar una historia. Como yo creía que para leer un tebeo era necesario hacerlo en voz alta, porque siempre mis hermanos me leían así, por razones obvias, entonces cuando yo inventaba la historieta que no sabía leer, decía los diálogos entre los personajes en voz alta. Eso llamaba tanto la atención de los demás en la sala de espera que más de una vez a mi madre le preguntaron: «tu hija ya sabe leer?» (tenía entonces unos 3 o 4 años, 5 como mucho). Hoy en día doy gracias a mi madre, que está entre las estrellas, porque no solo me enseñó a ser una escritora, pero también a buscar algo positivo mismo en las situaciones más incómodas, como al estar esperando al médico al tener una crisis de asma.

Como esta, tengo muchas otras historias más… y, si me permites, quiero darte un consejo, como niña de la generación X, y como madre de un niño generación Z 🙂

No busques lo más fácil o más rápido. Busca lo más bonito, lo más enriquecedor a tu hijo, y también para vosotros como familia. La conexión siempre es la respuesta! Enséñale a ver las flores, los insectos, las nubes que se mueven, los perros que ladran, los gatos que maúllan. Enséñale a mirar el movimiento de los camareros, las personas sentadas a las mesas, a oler los alimentos, a mirar las fotos de los menús. Enséñale a mirar por donde sale la película del cine, al hondo de la sala. Enséñale a mirar el paisaje de la ventana del autobús. Y, claro, si te faltan ideas, Zazu y Teresa te dan 365 en este libro tan bonito.

Nuestros Momentos Montessori recibió «365 Actividades para Jugar sin Pantallas» para la realización de esta reseña, que expresa mi opinión sincera. No fue recibido ninguna compensación económica.

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"El secreto de una buena enseñanza es considerar la inteligencia del niño como un campo fértil en el que se pueden sembrar semillas, para crecer bajo el calor de la imaginación en llamas. ". (Maria Montessori)

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