la educación para la paz, el mensaje de Maria Montessori
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La educación para la paz, el mensaje de Montessori

Entre todos los pilares del método Montessori – ambiente preparado, adulto preparado, niño equilibrado, autoeducación, educación cósmica y educación para la paz – ésta última quizás sea la más revolucionária. Y también es el mensaje que la doctora nos dejó al final de su vida, aquel que ella deseaba que jamás nos olvidarámos.

Maria Montessori defendía que solo la educación puede ayudar en la construcción de la paz. Porque la paz vendría de la mano del Niño. Solamente el Niño puede salvar al Hombre. Pero para llegar a eso, hay que pasar por la educación para la paz.

La educación para la paz

En su libro «Educación y paz», una serie de ponencias realizadas por la doctora Montessori que fueron reunidas en este volumen, ella nos dice que actualmente lo que pensamos ser la paz es, nada mas y nada menos, que la ausencia de la guerra. No es la paz verdadera. Porque la guerra destruye todo, personas, animales, vegetaciones, monumentos… es como un incendio en un museo con cosas muy valiosas y hermosas. La guerra destruye la obra del hombre.

Lo único que puede guiarnos en dirección de la verdadera paz es el Niño, porque es él que está en contacto con ella. El Niño es el constructor del Hombre. No podemos esperar que la paz venga de otros adultos, de políticos o gobernantes. Esos solo pueden dar treguas en la guerra, nada más. La paz, que sería la armonía absoluta entre todos los seres vivos, viviendo su plan cósmico, solo es posible a partir del Niño.

¿Y como el Niño puede hacerlo? Pues por medio de la educación para la paz, una educación pensada en el niño como protagonista, en que respetamos sus ritmos y confiamos en su maestro interno. Una educación que da la libertad necesaria el niño. Una educación dentro de la cooperación, sin comparaciones, competitividad… donde todos los niños son tratados como seres importantes y únicos.

El Niño es, a la vez, una esperanza y una promesa para la humanidad

Maria Montessori – Educación y Paz

La educación de hoy

Maria Montessori es una crítica voraz de la educación tradicional. En su libro «Educación y Paz», ella nos dice: «la educación ha quedado muy rezagada con respecto a las necesidades contemporáneas. Para utilizar una analogia relacionada con el tema, se podría decir que la educación se ha quedado en el nivel del arco y flecha comparada con los armamentos actuales» (y eso que ella lo declaró en un discurso de 1937).

O entonces: «a los alumnos se les enseña a no brindarse ayuda entre ellos, a no soplarle la respuesta a los compañeros que no la saben, sino a preocuparse sólo con sí mismos, por aprobar exámenes y por ganar premios compitiendo con otros alumnos. Y estas pobres criaturas egoístas (…) cuando llegan a la adultez se encuentran como si fueran granos de arena desparramados individualmente en el desierto«.

Además de criticar la educación, ella también critica la sociedad: «el género humano ha experimentado grandes progresos exteriormente pero no interiormente». Afirma que el hombre tiene de todo, mucho más que el hombre de otras eras – tenemos agua en casa, luz eléctrica etcétera- pero somos infelices. «El hombre posee mucho más de lo que sabe y mucho más de lo que puede disfrutar. Debe aprender a apreciar lo que tiene

La única solución delante de ese cuadro es el surgimiento de una nueva educación, donde el niño puede escuchar su individualidad y realizar su trabajo con libertad. Al adulto cabe proteger y permitir que ese niño desarrolle su trabajo.

Cuando me refiero a «niño» no es solo los de 2, 3, 6 o 10 años de edad. También entran ahí los adolescentes. Maria Montessori decía que los chicos pasan años estudiando en el colegio y cuando por fin logran recibir su titulo, no saben nada de la sociedad, y en cima les exigimos que elijan una profesión, sin nunca haber probado nada en su momento – que, como la misma doctora nos decía, sería a partir de los 12 años aproximadamente, cuando empieza el tercer plano de desarrollo y el chico o la chica debería realizar un trabajo remunerado para sentirse útil y buscar a que desea dedicarse.

La supranaturaleza

Pero ni todo va sobre el niño, también el hombre debe reconocer su papel en el Universo. No se trata de volver a vivir como siglos atrás y renunciar a todo el progreso que llegamos. Es necesario que el hombre comprenda que su trabajo es de transformar la naturaleza, creando así una supranaturaleza, y su mayor riqueza es su inteligencia.

El hombre es un trabajador: aprendió a hacer fuego, inventó la escritura, modos de transporte, como llevar agua a las casas, Internet… su trabajo crea, así, una naturaleza mayor, de ahí el término supranaturaleza.

«La educación no sólo debe proteger la personalidad, sino fundamentalmente orientar al hombre en su búsqueda de los tesoros que le garantizarán una existencia feliz; tales tesoros son la inteligencia de la humanidad y una personalidad normal. No podemos desperdiciar ni un gramo de de esa fortuna; debemos almacenarlo como en el pasado se almacenaron las riquezas de la Tierra», dice Montessori. «Lo que necesitamos es una educación que forme una personalidad capaz de reconocer la grandeza del hombre».

En tiempos de pandemia, guerras que no terminan en Oriente Próximo y África, hambruna y miseria en varias partes del mundo y provocaciones mutuas entre potencias mundiales, la idea de la educación para la paz es urgente.

Este es el sexto post de la serie que Nuestros Momentos Montessori está publicando al largo de esta semana y que culminará el lunes 31 de agosto, el día en que se celebrará en todo el mundo los 150 años del nacimiento de Maria Montessori. Si no has leído los posts anteriores, os dejo aquí abajo:

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Que son las tendencias humanas en Montessori

Que son los cuatro planos de desarrollo de Montessori

Ambiente preparado, adulto preparado y niño equilibrado: el triángulo Montessori

La educación cósmica, uno de los regalos de Maria Montessori a la humanidad

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la educación cósmica, uno de los regalos de Maria Montessori para la humanidad
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La educación cósmica, uno de los regalos de Maria Montessori a la humanidad

Educación cósmica es una perspectiva creada por Maria Montessori y desarrollada por Mario Montessori y su hijo, Mario Montessori Jr, que tiene como idea principal que todo que existe en el Universo, existe por una razón, y todos los elementos que existen están interconectados. Es uno de los pilares del método Montessori y es basada en ella que está creada la etapa de Taller, como es conocido en español el ciclo de primaria en los colegios montessorianos.

Cómo surge la educación cósmica

Maria Montessori nos habla sobre educación cósmica por la primera vez en su libro «La Educación de las Potencialidades Humanas», publicado en 1948, justo tres años después del ataque con bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki y también del final de la Segunda Guerra Mundial.

Era un momento difícil en el mundo, especialmente en Europa, que estaba destruida después de la guerra. Gobernantes discutían sobre cómo no repetir los errores del pasado en el Congreso de La Haya. Es importante llevar en consideración ese momento histórico para comprender el contexto en que su obra fue escrita.

Pensando en el niño del segundo plano de desarrollo, que está a tope con el pensamiento abstracto y con una poderosa imaginación, Maria Montessori decide que es el momento idóneo de enseñar al niño cómo construir una sociedad para la paz: enseñándole que todo que existe llegó porque algo vino antes. El hombre solo existe porque existió el primer homínido. Y ése, por su vez, solo existió porque hubo una primera célula que originó a todos los seres vivos.

Los conocimientos se transmiten con mucho más facilidad cuando hay entusiasmo por aprender; es por eso que en esta etapa se siembra la semilla de todo, pues la mente del niño es similar a un suelo fértil dispuesto a acoger lo que más adelante germinará en forma de cultura.

Maria Montessori – La Educación de las Potencialidades Humanas

Las Cinco Grandes Histórias

Maria Montessori creó cinco histórias para contar a los niños como ha surgido el mundo y la civilización. Conocidas como Cinco Grandes Histórias, son relatos científicos narrados de forma para causar una impresión en los niños que las escuchan. No sirven para contestar a todas las preguntas de los chicos; mas bien son para que ellos las planteen.

Las Cinco Grandes Histórias son:

  1. La Historia de la Tierra
  2. La Historia de la Vida sobre la Tierra
  3. La Historia del Hombre
  4. La Historia de la Escritura
  5. La Historia de los Números

Hay también una sexta historia, La Historia del Grande Río, en que Maria Montessori compara el cuerpo humano con un río. Esa historia acabó siendo censurada en algunos colegios montessorianos porque para algunos era un texto con fondo fascista, pero si buscas en Google, como The Story of the Great River podrás encontrarla.

En los colegios montessorianos del mundo todo, en la fase de Taller (de 6 a 12 años), todos los años se cuentan las Cinco Grandes Histórias. La primera suele ser contada en el primer día de clase, o en los primeros días. Entre una y otra los niños pasan algunos días realizando estudios sobre el tema de la historia contada; algunos hacen carteles, otros escriben pequeños libros…

Es por medio de las Cinco Grandes Historias que los niños estudian química, biología, física, historia y geografía en los seis años de Taller. Realizan grandes proyectos de temas como la estructura del átomo o la historia de los pueblos azteca, maya e inca; temas que en la escuela tradicional se estudia durante la adolescencia. Montessori defendía que eso era un error y que se debía ofrecer todo el conocimiento posible a los chicos de 6 a 12 porque es el momento en que ellos están abiertos para aprender esos conceptos, ya que en la adolescencia los chicos están más interesados en la vida social que en el conocimiento.

Pero, ¿por que «cósmica»?

La palabra cósmica viene de cosmos, el contrario de caos. Se trata de entender el orden del Universo. Y, de la misma manera que la abeja tiene como misión polinizar los campos, todos los seres vivos tienen la suya, que Maria Montessori llamaba plan cósmico.

El plan cósmico es una misión que no elegimos, ella nos encuentra, siempre de manera inesperada. Imagina, por ejemplo, una vendedora de bisuterías. Al recibir una clienta, ella enseña su mercancía y ayuda a la clienta a eligir algo que le caiga bien. Puede, por ejemplo, indicarle un collar que destaca el cuello y el escote de la mujer, que hasta entonces ni siquiera imaginaba que tenía un cuello bonito. Para la vendedora, su misión es vender el collar. Pero, sin querer, acaba ocurriendo otra cosa: ella eleva la autoestima de la clienta, que se siente más bonita y más segura de si con el collar. El plan cósmico de la vendedora sería, así, ayudar a sus clientas a sentirme mejor con si mismas, no vender bisuterías.

Sin embargo la intención de Maria Montessori no era que nosotros buscáramos nuestro plan cósmico; lo que ella deseaba era que enseñáramos a los niños, por medio de historias contadas de una forma muy seductora, que fue gracias a una explosión que surgió el planeta Tierra; que el primer sonido que se escuchó en la Tierra fue el croar de una rana; que el agua que bebemos existe hace más de 4 mil millones de años y que aun hoy llevamos dentro de nosotros una parte de los dinosaurios que un día dominaron nuestro mundo. ¿Y por que? Para que los niños sintieran gratitud. Por medio de la gratitud, los niños respetarían los animales, plantas, rocas, el aire, los mares, y hombres de todas las razas y religiones.

Acredito que si en todos los colegios hubiera educación cósmica, al menos un poco, nuestros niños serían más felices y se relacionarían mejor entre ellos y consigo mismos. Creo que no existiría bullying, competitividad, racismo… y al llegar a la adolescencia y la juventud, los chicos y chicas estarían más interesados en construir un mundo mejor.

Este es el quinto post de la serie que Nuestros Momentos Montessori está publicando al largo de esta semana y que culminará el lunes 31 de agosto, el día en que se celebrará en todo el mundo los 150 años del nacimiento de Maria Montessori. Si no has leído los posts anteriores, os dejo aquí abajo:

Maria Montessori: quién fue esa mujer extraordinaria

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Ambiente preparado, adulto preparado y niño equilibrado: el triángulo Montessori

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Ambiente preparado, adulto preparado y niño equilibrado: el triángulo Montessori
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Ambiente preparado, adulto preparado y niño equilibrado: el triángulo Montessori

La propuesta educativa de Maria Montessori se basa en un triángulo, donde las dos puntas de abajo son representadas por el ambiente preparado y el adulto preparado; y el vértice sería el niño equilibrado. Así surge el triángulo Montessori; si proporcionamos un ambiente adecuado y un adulto amoroso, el niño llegará a ser un adulto amoroso también que trabajará para traer la paz.

El Ambiente Preparado

Un ambiente preparado es el espacio físico y psicológico hecho para dar al niño las oportunidades para aprender a través de su experiencia, construyendo, así, su personalidad.

El adulto es responsable por crear un ambiente seguro, rico y con oportunidades para que el niño pueda desarrollar su potencial.

El ambiente preparado es un lugar científicamente creado para responder a las necesidades físicas, intelectuales, sociales y espirituales del niño, donde pueda trabajar con libertad. Es, además, un apoyo a las tendencias humanas que se expresan en la individualidad de cada niño.

Es importante que el ambiente sea rico en respuestas, porque es el maestro para el niño. Debe ser adecuado a la exploración, orientación, orden, manipulación y repetición.

Un ambiente bien preparado y rico en estímulos es invaluable, ya que dará la oportunidad de que el niño la aproveche. Es el espacio donde el niño se desarrolla y debe ser adecuado a la etapa de desarrollo que está viviendo en aquel momento. Por eso es un espacio vivo, siempre sujeto a cambios.

El adulto crea un lazo entre el niño y él, y ese lazo es justamente el ambiente preparado Montessori.

Durante el período de Mente Absorbente (0 a 6 años), el ambiente debe ser bello, atractivo, con colores claros, ventanas bajas para que el niño pueda ver e lado de afuera; muebles también bajos, para que el niño pueda moverlos y utilizarlos con autonomía.

Encontraremos varias áreas, en el ambiente preparado del colegio Montessori: vida práctica, sensorial, lenguaje y matemáticas. Los materiales deben estar en buen estado y completos y solo hay un material para cada niño. La limitación es importante en Montessori; si pensamos en la naturaleza también las hay, y eso es lo que el ambiente debe reproducir.

En el ambiente preparado debe haber respeto, felicidad y relajamiento. Respetamos a los derechos y los trabajos de los demás y los niños aprenden que los materiales pertenecen a todos. Puede escoger trabajar con el que quiera (desde que ya sepa cómo utilizarlo), pero debe devolverlo a su lugar en la estantería una vez que termine de usarlo. Así, otro compañero podrá trabajar con el mismo después.

El Adulto Preparado

En los colegios Montessori no existen profesores, y sí guías. Y es exactamente eso que los adultos allí son: guías que ayudan al niño a encontrar su camino solos.

Montessori decía que nuestra obligación como adultos es deshacerse del orgullo y de la ira y saber humillarse y revestirse de caridad. «En esto consiste la preparación interior: el punto de partida y la meta», decía. Debe ver en cada niño y en cada niña el proprio Mesías, y permitirle la libertad necesaria para realizar su trabajo de auto construcción.

La dirección que el guía debe dar es amorosa aunque firme, debe estimular que el niño actúe con independencia pero sabiendo que cuenta con su amor. Debe proteger el niño y el ambiente y proporcionar cohesión entre los niños.

No es una tarea fácil ser un Adulto Preparado. Es un trabajo que dura toda la vida, estamos siempre perfeccionandónos como adultos.

Es muy fácil caer en la tiranía y tratar al niño como nuestra propriedad. Nos vemos más fuertes y poderosos que los niños, porque somos físicamente más fuertes y tenemos más experiencia, pero no es por eso que somos mejores que ellos. Porque es el niño que forma al hombre.

El adulto no acepta cuando el niño tiene razón y él no, tampoco acepta que el niño tenga voluntad propria, que quiera seguir su maestro interior. El adulto desea ser obedecido. Y es ahí que surge el conflicto, que debemos evitar. La obediencia, decía Montessori, es la consecuencia de la relación del adulto preparado con los niños. Viene de forma natural, porque el niño que ama, obedece.

La obligación del adulto es confiar en el niño y en su trabajo. Si de verdad confiamos, no interrumpiremos a los niños, y así él podrá realizar su obra. Por supuesto eso no es fácil, requiere paciencia, observación y mucho auto conocimiento.

También es necesario esperar al niño y saber atraerlo, sin órdenes o exigencias. Maria Montessori decía que debemos seducir al niño, y eso tampoco es fácil o rápido de aprender, requiere mucho tiempo y que nos conozcamos mucho.

El adulto preparado debe observar al niño siempre, de manera detallada, pero sin juzgar; el objetivo de la observación es conocer al niño y aprender qué debemos ofrecerle.

El Niño Equilibrado

Maria Montessori afirmaba que el niño es el constructor de la humanidad. Su trabajo es formarse a si mismo para contribuir a la sociedad. Lo que ocurre es que el adulto, muchas veces, no permite que el niño realice ese trabajo. En el momento que el pequeño aprende a andar y a explorar, estamos pendientes de que rompa algo o que se haga daño, y no entendemos que, aunque con buenas intenciones, estamos estorbando al trabajo del niño.

Ahí aparece el primer conflicto entre adulto y niño – y si el adulto persiste en ese comportamiento puede, lo que Montessori decía , causar una desviación en el chico. Puede que, por estar siempre siendo impedido de moverse con libertad, llegue a ser una persona con movimientos desordenados. O puede que sea irritable. O sumisa.

Por otro lado, el adulto permisivo, que permite todo al niño, tampoco le ayuda. Muchas veces lo que se consigue es un niño caprichoso, lo que Maria Montessori llamaba»prisionero de su voluntad».

Al largo de los años en que Montessori observó a los chicos en el ambiente preparado trabajando observó que ocurría un fenómeno al cual ella dio el nombre de normalización: los niños se volvían más tranquilos, serenos, con movimientos controlados, con un gran poder de concentración. Perdían el interés en los juguetes y preferían trabajar con los materiales. Los niños dejaban de discutir para cooperarse unos con los otros. Ese fenómeno ocurría con todos los niños y niñas que entraban para el colegio Montessori por medio del trabajo.

Así que, un niño en un ambiente correctamente preparado, y con un adulto igualmente preparado para ella, realizará el trabajo que su ser necesita y la consecuencia será un niño equilibrado (o normalizado). El niño equilibrado desarrolla sus periodos sensibles y sus tendencias humanas al máximo y llegará a ser un adulto tranquilo, justo, amoroso y bueno, que hará del mundo un lugar mejor y en armonía. El triángulo Montessori está contruído.

Este es el cuarto post de la serie que Nuestros Momentos Montessori está publicando al largo de esta semana y que culminará el lunes 31 de agosto, el día en que se celebrará en todo el mundo los 150 años del nacimiento de Maria Montessori. Si no has leído los posts anteriores, os dejo aquí abajo:

Maria Montessori: quién fue esa mujer extraordinaria

Que son las tendencias humanas en Montessori

Que son los cuatro planos de desarrollo de Montessori

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los cuatro planos de desarrollo de montessori
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Que son los cuatro planos de desarrollo de Montessori

Los cuatro planos de desarrollo es la fundamentación en que basa los ambientes preparados de los colegios Montessori. Es una idea que no es original de Maria Montessori pero que nos ayuda a compreender muy bien como ocurre el desarrollo humano al largo de la vida del indivíduo.

Maria Montessori nos decía que los seres humanos pasaban por cuatro planos de desarrollo al largo de su vida, y que cada etapa duraba alrededor de seis años. Así tenemos el primer plano (de 0 a 6 años), el segundo plano (de 6 a 12), el tercero (de 12 a 18) y el cuarto (de 18 a 24).

En cada período hay algo que nace y algo que muere, y también en cada uno existen unas características físicas y psíquicas distintas en cada etapa. Cada uno tiene su proprio ritmo pero todos pasamos por las mismas etapas.

Cada una de esas etapas deberían desarrollarse al máximo para que la próxima también se desarrolle bien. Además, cada etapa se desarrolla sobre la base de la anterior.

Los primeros seis años son la base, pero las demás también son importantes y debemos conocerlas para proporcionar al nuestro niño posibilidades de desarrollarse al máximo. Si todas las etapas se desarrollan bien, tendremos un adulto maduro, seguro, estable y responsable.

Los cuatro planos de desarrollo

Con esta imagen, Maria Montessori nos explicó como funcionan los cuatro planos de desarrollo. Las lineas rayadas son subetapas y los números en las puntas de los triangulos son los cúspides de los planos de desarrollo.

los cuatro planos de desarrollo Montessori

Si observamos la imagen, veremos que las etapas de infancia y de adolescencia son representadas con el color rojo y la niñez y la edad adulta están representadas por el color azul. Eso es porque las etapas en rojo son momentos de creación del ser humano y las en azul, de desarrollo. Las etapas en rojo son más intensas, con muchísimos cambios físicos y psíquicos, y los azules son más tranquilos y con menos transformaciones.

El primer plano de desarrollo está subdividido en dos subetapas: de 0 a 3 y de 3 a 6. Es la etapa más importante de la vida del hombre, la etapa de Mente Absorbente, cuando el bebé debe formarse a si mismo. El niño tiene que formar a su ser individual y no está interesado en otras personas. Por medio de sus sentidos, el niño entra en contacto con el mundo que le rodea (período sensorial). Es cuando surgen las tendencias humanas.

El segundo plano de desarrollo, también conocido como etapa de la Mente Razonadora, es la etapa de 6 a 12 años, con su cúspide a los 9 años. El niño va hacia una vida intelectual, ya habla perfectamente su idioma y ya está totalmente formado físicamente. Es también cuando pierde los dientes de leche, su pelo se vuelve más lacio, y su cuerpo es más delgado, con largas piernas, pero es un niño fuerte. Ahora el niño ya tiene más claro lo que busca para ampliar su conocimiento; cuestiona lo que es bueno y lo que es malo, surge el pensamiento moral, y también surge la necesidad de conocer la sociedad y de estar en grupo. También está ávido por conocer conceptos más abstractos y es cuando explota la imaginación.

Llegamos al tercer plano de desarrollo, que se corresponde a la adolescencia (de los 12 a los 18 años). Es un periodo de muchísimos cambios físicos que pueden causar inseguridad en los chicos. Además es una etapa de gran desequilibrio, can cambios de humor y de ánimos. Ahora nace el individuo social, él es la sociedad, y tiene otras preocupaciones que suelen ser muy distintas del mundo académico (por eso es común que se observe una queda en las notas). Él o ella busca la independencia económica del adulto y un trabajo productivo, desea ser útil para la sociedad.

Y finalmente el cuarto plano de desarrollo, de 18 a 24 años, la madurez; son jóvenes que son capaces de contribuir a la sociedad y se preocupan con la humanidad, sienten que tienen una responsabilidad con ella. Siente el deseo de auto-realizarse, ya puede aceptar las consecuencias de sus decisiones, conquista la independencia psicológica y económica y un equilibrio moral.

¿Por qué debemos conocer los cuatro planos de desarrollo?

No son solo los guías Montessori que deben conocer los cuatro planos de desarrollo; nosotros como padres, madres, abuelos, tíos, o como profesionales de la infancia debemos conocerlos para saber qué podemos proporcionar a nuestros niños y cómo debemos ser para que tengamos una relación feliz con ellos.

Sabiendo las características y necesidades de cada etapa podemos preparar nuestro ambiente preparado con aquello que el niño necesita en aquel momento y como adultos preparados sabremos cómo observar, qué buscar en ellos para poder ayudarles a tener el mejor desarrollo personal posible.

Por ejemplo, si tenemos un hijo que está en el primer plano debemos proporcionarle posibilidades de descubrir sus habilidades. Debemos permitir que suba unos peldaños solo (y no sujetarle por las manitas, como muchos lo hacen), que se ensucien, que conozcan el mundo real. Ya si tenemos un chico en el segundo plano, debemos tener una buena escucha, estar interesados en el Universo, ser un facilitador de conflictos, un adulto que le ayude a repensar cómo hacer su trabajo. Puedes encontrar más informaciones sobre el adulto preparado para el chico del segundo plano aquí.

Es común que algunas personas digan que se sienten todavía en algún plano anterior al que le corresponde por edad; eso ocurre porque vivimos en una sociedad donde estamos en gran desequilibrio con nosotros mismos, una sociedad que no se importa con la infancia y la adolescencia y acaba causando adultos inmaduros e inestables.

Este es tercer post de la serie que Nuestros Momentos Montessori está realizando como homenaje a los 150 años del nacimiento de Maria Montessori. Hasta el 31 de agosto tendremos posts diarios en homenaje a la doctora sobre su legado, que es un regalo a humanidad. Puedes leer los dos textos anteriores abajo:

Maria Montessori: quién fue esa mujer extraordinaria

Que son las tendencias humanas en Montessori

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